

El 9 de agosto de 2026, Federico Espinosa emprendió su vuelo eterno y fue a caminar entre los ángeles. Falleció a la edad de 54 años en la tranquilidad de su hogar, rodeado del amor y la compañía de sus seres queridos. Su partida deja un profundo vacío en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, pero también un legado de amor, recuerdos y enseñanzas que perdurarán para siempre.
Federico nació el 11 de febrero de 1972, en Cd Juarez, Chihuahua, hijo de Manuela Espinoza. Fue el primer nieto de la familia Espinoza y una fuente de gran alegría para sus abuelos. Su nombre, Federico, fue elegido por su abuelo Aurelio Espinoza, quien cariñosamente deseaba llamarlo "Perico". Conocido por familiares y amigos como "Lico", Federico fue el hermano mayor de Marco Antonio, Claudia Verónica, Ana Laura e Iliana, con quienes compartió innumerables recuerdos y un fuerte lazo familiar a lo largo de su vida.
Lico fue el orgulloso padre de dos hijas, Claudia Zorayma y Karla Yahaira, y el amor de su familia creció aún más con la llegada de su nieta, Melody. Sus tres reinas ocupaban un lugar especial en su corazón y fueron siempre su mayor felicidad, orgullo e inspiración.
A lo largo de su vida, Lico vivió en Ciudad Juárez, California, Arizona y Colorado. Aunque la distancia a menudo lo separó de su familia, nunca permitió que eso debilitara los lazos que tanto valoraba. Siempre se mantuvo en contacto con sus seres queridos y disfrutaba recibir noticias y fotografías de sus familiares. Le emocionaba especialmente ver imágenes de los viajes y aventuras de quienes amaba, ya que soñaba con conocer el mundo y, a través de cada fotografía, podía experimentarlo un poco desde la distancia y a través de los ojos de quienes lo rodeaban. Federico tenía una gran pasión por la vida y por su libertad, valores que conservó hasta el final. Era una persona muy creativa y poseía un profundo amor por el arte; encontraba belleza e inspiración en los lugares más cotidianos. Para él, Colorado era un estado lleno de arte y constantemente capturaba su esencia a través de fotografías o dibujos, especialmente del horizonte de Denver, una imagen que admiraba y recreaba una y otra vez.
Lico, o "El Fede", como le gustaba llamarse, será profundamente extrañado por su gran familia y por todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo. Cada uno de nosotros guarda recuerdos especiales y una huella única de su paso por nuestras vidas. Aunque en ocasiones podía parecer una persona de carácter fuerte, quienes lo conocían bien sabían que era alguien leal, en quien siempre se podía confiar y que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por su familia.
Su ausencia dejará un vacío imposible de llenar, pero su legado vivirá para siempre en nuestros corazones. Nos deja su amor por la vida, su espíritu libre, su creatividad y su profunda apreciación por el arte. Nos deja también su curiosidad por aprender y descubrir nuevos lugares, así como su deseo de conocer el mundo. Además, nos deja un ejemplo de fortaleza, valentía y perseverancia, pues luchó con todas sus fuerzas hasta el último momento y nunca se dio por vencido.
Hoy nos despedimos de él con tristeza, pero también con gratitud por el tiempo que compartimos a su lado. Y, como él mismo diría con su característico sentido del humor: "Se nos fue el Muñeco."
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v.1.18.0