

Ha sido un ícono en la historia de nuestra familia. Nació en una tierra bendita al sur de Chile, en una familia de origen indígena, compuesta por mamá, papá y 12 hermanos. A temprana edad falleció su madre, y su padre envió a los hijos mayores a trabajar al pueblo, entre ellos a nuestra mamá, Abelina.
Ese hecho, junto con la sangre aguerrida y valiente de su origen indígena, la preparó para enfrentar todo lo que la vida le tenía preparado: un esposo, tres hijos y un hogar que sacó adelante en las buenas y en las malas.
Madre ejemplar, la recuerdo durante mis años de infancia enseñándome a leer, lavando, planchando y preparando deliciosas comidas “de la nada”, siempre con una agilidad increíble.
Era admirable su personalidad fuerte y sincera. Mami Lina no tenía filtros, y aunque sabía que no siempre eso era bueno, lo llevaba en la sangre. Ese carácter fue también su mecanismo de defensa, especialmente durante nuestros años de infancia, marcados por la discriminación hacia la raza indígena a la que ella y nosotros, sus hijos, pertenecíamos.
Tristemente, llegó a nuestras vidas su enfermedad. Una etapa en la que siguió predominando su carácter fuerte y que, producto del Alzheimer, se manifestó en momentos de agresividad. Con el tiempo entendimos que esa era su forma de defenderse frente al miedo de sentirse perdida.
Siempre recordaremos palabras y frases que solo la representaban a ella, especialmente cuando sentía que debía defenderse de algo o de alguien. “Pituca…”, o cuando en un restaurante no nos atendían pronto y, golpeando la mesa con fuerza, decía con voz firme: “¿Qué pasa con la mesa del pellejo?”. O aquellas incontables veces que llamaba a la “¡señora!” porque los niños estaban solos (en su imaginación).
Sin lugar a dudas, Mami Lina, nos diste todo tu tiempo, tu esfuerzo y tu amor incondicional. Nunca te olvidaremos. Siempre resonarán en mis oídos tus carcajadas abiertas cuando disfrutabas algo, tus enojos rápidos y tus alegrías, a pesar de todo.
Damos gracias a Dios por habernos bendecido en esta tierra con una madre y una abuela como Mami Lina.
Te amamos, mamá, y nunca, nunca te olvidaremos.
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v.1.18.0