Cuando me haya ido,
despréndanse y déjenme ir.
Tengo tantas cosas
que ver y hacer.
No deben atarse a sus lágrimas.
Sean felices, tuvimos unos
años juntos y yo les dí mi amor.
Aunque no me podrán ver ni tocar,
yo estaré cerca. Y si oyen con
su corazón, escucharan a su alrededor
muy suave y claramente mi amor.
Luego cuando les toque venir
por este mismo camino,
yo saldré a recibirlos
con una sonrisa y
darles la bienvenida
a la casa de Dios padre...