Filiberto fue una persona de corazón noble y sencillo, conocido por el inmenso amor que tenía hacia los animales. Disfrutaba pasar su tiempo observándolos, cuidándolos y sosteniéndolos con cariño. Sus animales eran una parte muy importante de su vida, y encontraba felicidad y tranquilidad en su compañía. Amaba especialmente a sus gatos, perros, gallinas, gallos, patos, gansos y puercos, a quienes cuidaba con dedicación y ternura.
También disfrutaba mucho ver televisión, especialmente novelas, caricaturas y películas de acción. Uno de los mayores regalos de su vida fue el tiempo que compartió con su querida mamá, a quien amaba profundamente y con quien disfrutaba estar cada día.
Filiberto deja para honrar su memoria a su madre, Sabina Olvera; sus hermanas Josefina, Alicia, María Isabel y Laura; y su hermano Víctor además de numerosos sobrinos y sobrinas que lo quisieron mucho.
Ahora Filiberto se reúne en la eternidad con su padre, Brigido Olvera, y su abuela materna, Andrea Muñoz, quienes lo recibieron con amor.
Su recuerdo vivirá para siempre en los corazones de su familia, amigos y todos aquellos que tuvieron la bendición de conocer su bondad, su amor por los animales y su espíritu tranquilo y amoroso.