

Juana M. Pérez, amada madre, abuela, bisabuela, tatarabuela y querida matriarca de su familia, falleció en paz el 7 de junio de 2026, rodeada del amor y cariño de sus seres queridos. Tenía 88 años de edad.
Nacida el 13 de mayo de 1938, Juana vivió una vida definida por su fortaleza, compasión, dedicación y un amor inquebrantable por su familia. Dedicó su vida al cuidado de quienes amaba y encontró su mayor felicidad en la compañía de sus hijos, nietos y de las muchas generaciones que siguieron. Su hogar fue siempre un lugar de calidez, consuelo y unión, donde la familia ocupaba el primer lugar.
Ella se bautizo su vida a Jehová Dios el 13 de septiembre de 1986. Gran parte de su vida llegó a apreciar la verdad y dedicar su tiempo a enseñarles a otros la esperanza que ella tanto anhelaba. Aunque estamos muy tristes por la pérdida de nuestra madre, anhelamos poder volverla a ver muy pronto e igual que ella confiamos plenamente en la esperanza que la Biblia nos da. Juan 5:28, 29, “No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán…
Juana compartió muchos años de amor y compañerismo con su amado esposo, Feliciano M. Pérez, quien la precedió en la muerte. Juntos formaron una familia fuerte y amorosa, y crearon un legado que continúa a través de las generaciones que criaron y guiaron con cariño.
Le sobreviven sus hijos: Marcos Pérez (Rebecca), Teodoro Pérez (Alma), Hilario Pérez (Yolanda), Feliciano Pérez Jr. (Nicolasa), Esmeralda Pérez (Alfredo Torres), Sabino Hernández (Minerva), Connie Guajardo (Rolando) y Servando Pérez.
También le sobreviven sus queridos 26 nietos, 42 bisnietos y 4 tataranietos, quienes fueron una fuente inmensa de alegría y orgullo en su vida.
Juana será recordada por su bondad, sabiduría, fortaleza y el amor incondicional que compartió con su familia. Tenía un espíritu noble y un corazón generoso, siempre poniendo las necesidades de los demás antes que las suyas. Su ejemplo, apoyo y amor seguirán presentes en las vidas de todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla.
Aunque su presencia será profundamente extrañada, su recuerdo permanecerá para siempre en los corazones de sus familiares y amigos. El amor que brindó, los valores que inculcó y la familia que ayudó a formar serán su legado perdurable para las generaciones venideras.
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v.1.18.0