Le precedieron en la muerte su amado hijo, Jesús Llanas Jr.; sus padres, Juan e Isidora Solís; su hermana, Yadira Solís; y su hermano, Juan Solís Jr.
Le sobreviven su amado esposo de 50 años, Jesús Llanas; sus hijos, José A. Llanas (Krystal) y Juan L. Llanas (Sam); y sus queridos nietos, Sophia, Joseph, Isabella, Ava, Brooklynn y Jiannis Llanas. También le sobreviven sus hermanos: María H. Reyna, María G. Velásquez, Martín Solís, Rosa Yáñez, Héctor Solís, Blanca Dávila y Norma Solís.
Fue una mujer llena de vida, amor, alegría y con un hermoso espíritu libre. Fue una esposa dedicada, una madre orgullosa y, sobre todo, una abuela amorosa que atesoraba cada momento con su familia. Sus nietos eran su mayor alegría, y disfrutaba especialmente tener a sus nietos con ella los fines de semana y cuidar de sus nietos siempre que podía. Para sus nietos, era cariñosamente conocida como “Wela” y “Mom”, nombres que reflejaban el lugar tan especial que ocupaba en sus corazones.
Su familia siempre fue su mayor prioridad. Le encantaban los domingos rodeada de las personas que amaba, compartiendo comida, risas, historias y recuerdos. Encontraba gran alegría en hornear y cocinar para su familia, siempre asegurándose de que hubiera suficiente para todos. Su hogar era un lugar donde la familia podía reunirse, comer, reír y sentirse amada.
Era carismática, amorosa y llena de vida, dejando una huella imborrable en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla. No solo fue madre y abuela para su propia familia, sino también una amorosa madrina de casi 25 ahijados, muchos de los cuales consideraba como propios. Fue una maravillosa y cariñosa tía para numerosos sobrinos y sobrinas. Tocó innumerables vidas con su bondad, su risa, su amor y sus palabras de inspiración.
Después de 30 años de dedicación, se jubiló de Weslaco ISD en 2022, donde era orgullosamente reconocida como una de las mejores reposteras. Las mujeres con quienes trabajó se convirtieron en hermanas para ella, y atesoró las amistades, las risas y los recuerdos que compartieron a lo largo de los años.
Su familia encuentra consuelo al saber que ahora descansa en paz y se ha reunido con su amado hijo, Jesús Llanas Jr., a quien tanto anhelaba volver a ver.
Te amamos, Wela. Te extrañamos más de lo que las palabras pueden expresar. Siempre serás recordada, siempre serás amada y jamás serás olvidada. Hasta que nos volvamos a encontrar.