que cada uno derrama,
como lluvia sobre la tierra,
nutren todo el AMOR que
en vida para ella abundo.
Ahora el trabajo de nuestra
Mamá ha terminado,
su labor terrenal ha concluido.
Ella descansa en un sueño
muy tranquilo y ha ganado
una rica recompensa.
Su familia derrama
una lagrima silenciosa,
sus nietos también lloran.
Pero ellos se reunirán
otra vez con ELLA,
cuando la vida eterna nazca.
Cuando tenga que dejarte por un corto tiempo,
por favor no te entristezcas, ni derrames lágrimas,
ni te abraces a tu pena a través de los años;
por el contrario, empieza de nuevo con valentía
y con una sonrisa por mi memoria
y en mi nombre viva tu vida
y haz todas las cosas igual que antes.
No alimentes tu soledad
con días vacíos, sino llena cada hora
de manera útil.
Extiende tu mano para confortar
y dar ánimo, y en cambio
yo te confortaré y te tendré cerca de mí:
y nunca, nunca, tengas miedo de morir
porque yo estaré esperándote en el cielo!