

Evelyn Talamantes, nacida el 15 de febrero de 1972 en San Salvador, El Salvador, de padres amorosos Juan Ramos y Esperanza Fuentes, falleció pacíficamente, dejando atrás un legado de amor, bondad y alegría. Evelyn era la mayor de cuatro hermanos, sus hermanos Carmen, Mark y Juan, quienes la recuerdan con mucho cariño como una "figura materna". Protegio con cariño de sus hermanos menores, asegurándose siempre de que estuvieran bien alimentados y cuidados.
Desde pequeña, las pasiones de Evelyn incluían la decoracion, el maquillaje, y la cocina, llenaba su hogar de deliciosos aromas, le encantaba compartir sus platillos con amigos y familia. Sus frecuentes ataques de risa y su sonrisa radiante fueron rasgos que llevó a lo largo de su vida. Amante del maquillaje desde pequeña, Evelyn una vez le preguntó a su madre cuándo podría empezar a usarlo, a lo que su madre respondió: “Cuando puedas comprarlo con tu propio dinero”. Demostrando su determinacion, Evelyn comenzó a vender cosméticos Avon y Mary Kay cuando era adolescente.
Evelyn se graduó de Centennial High School en Compton, California. Fue allí donde conoció y se casó con el amor de su vida, José Fernando Talamantes. A pesar de casarse jóvenes, Evelyn y José compartieron un hermoso matrimonio que duró treinta y cuatro años, durante los cuales le dieron la bienvenida a su amado hijo, Isaac.
Evelyn era una abuela devota de sus cuatro nietos, Gracie, Gabriel, Adriana y Adrian, a quienes amaba profundamente. También fue una recepcionista dedicada en Stride Community Health, donde su personalidad extrovertida y su cálida sonrisa saludaban a todos los que pasaban por su escritorio. La amabilidad de Evelyn no tenía límites: siempre estaba buscando maneras de echar una mano y, si la visitabas, encontraría un regalo para hacerte.
Incluso durante sus últimos días en el hospital, Evelyn se aseguró de que su maquillaje fuera perfecto. Oraba a Jehová y encontraba consuelo sabiendo que Él siempre estaba ahí para escucharla y ayudarla. En sus últimos momentos, mientras se le hizo una oración, Evelyn sonrió, derramó una lágrima y respiró por última vez.
Evelyn Talamantes era una mujer extraordinaria: una cocinera increíble, siempre servicial, compasiva, amigable, amable con todos los que conocía, con una dulce sonrisa y una risa hermosa que todos los que la conocieron y amaron extrañarán muchísimo.
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v.1.18.0