Tati será recordada como una mujer aventurera, amada, valiente, compasiva, fiel, generosa, trabajadora, honesta, de gran sentido del humor, de buen corazón, resiliente y sabia; una presencia que iluminaba a quienes la rodeaban y una fuerza serena en la vida de su familia.
Le precedieron en fallecimiento sus padres, Crispiliano Berrios y Eleuteria Falcón.
Honrando su memoria y manteniendo vivo su legado, le sobreviven sus hijos Elba Rabell y Julio Alicea; su hijo Carlos Esteban, quien falleció; y su hermano Julio Berrios “Yuyo”.
En cada recuerdo compartido, en cada historia contada, permanece el amor de Tati: ese amor generoso y fiel que se convirtió en refugio, guía y alegría para los suyos.
Hoy, más que despedirla, celebramos la huella hermosa que dejó: una vida vivida con valentía, trabajo y bondad; una risa oportuna, una palabra sabia, y un corazón compasivo que supo sostener a otros aun en tiempos difíciles.
Que el recuerdo de Tati siga levantando el ánimo de todos los que la amaron, y que su ejemplo continúe inspirando con esperanza y gratitud.