

Joel vivió una vida plena, marcada por el amor, la entrega y la bondad. Durante 12 años compartió su camino con su compañera de vida, Marian Márquez Villanueva, con quien construyó una historia llena de complicidad y amor genuino. Fue amado profundamente y supo amar de la misma manera.
Padre orgulloso de Jade Loami y Cristian Joel, sus hijos fueron siempre la luz de sus ojos, su mayor motivación y su legado más preciado. En ellos vive su esencia, su fuerza y su amor infinito.
Hijo querido de Evelyn y Junior, Joel fue el consentido del hogar, el menor que llenaba de alegría cada espacio. Hermano entrañable de Glory, Alberto, Oseang, Juny y Giovanni. Además, fue un excelente tío, siempre presente, amoroso y protector con sus sobrinos.
Desde joven, Joel mostró su pasión por el deporte siendo pitcher en las pequeñas ligas de Villa España, donde nació su amor por el béisbol y los Red Sox.
Dedicó más de 20 años a la enfermería, profesión que ejerció con orgullo, vocación y un profundo sentido humano. Su don de ayudar, su compasión y su entrega tocaron innumerables vidas. Joel no solo cuidaba, sanaba con su presencia.
Aventurero por naturaleza, disfrutaba recorrer la isla en sus corridas de bicicleta, sentir la adrenalina de los carros y pescar en tranquilidad. El maestro del BBQ, excelente bailador, consejero sabio y ese amigo incondicional y de buen corazón que siempre estaba presente. Sus amigos —hermanos de la vida—, cómplices y colegas de trabajo nunca lo abandonaron, y junto a ellos compartió momentos que hoy se convierten en recuerdos eternos.
Pero, sobre todo, será recordado por algo que no se puede medir: sus abrazos. Esos abrazos que arropaban el alma, que brindaban paz, seguridad y amor sincero… eran, simplemente, los mejores.
Joel fue ejemplo de vida y valentía. Su transformación física y mental reflejó su disciplina, su resiliencia y su deseo constante de superarse. Fue un guerrero incansable, un ser que enfrentó la vida con coraje y determinación.
Hoy no hablamos de despedidas, sino de gratitud. Porque su historia no termina, vive en cada recuerdo, en cada enseñanza, en cada sonrisa que dejó sembrada.
La última página de su vida no está escrita en el tiempo…
está escrita para siempre en nuestros corazones.
FAMILLE
Marían Márquez VillanuevaEsposa
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v.1.18.0