

23 de agosto, 1930 – 28 de abril, 2017
Julio Ernesto Castro nació el 23 de agosto del año 1930 en Mexicali, Baja California, México. Le sobreviven su esposa de cincuenta y cuatro años,
Carolina Chávez Castro. Al igual, le sobre viven seis hijos; Julio, Daniel, Heriberto, Carolina Castro y Gabriela Castro Vásquez. Julio vivió en Mexicali hasta la edad de siete años. En 1937 se mudó con su familia a Tijuana, B.C. México. Sus padres fueron Arnulfo Castro y Luisa Díaz de Castro. Él fue el hijo mayor de tres.
Sus hermanos fueron Octavio y Arnulfo Castro. Julio asistió 3 años a la Academia Magro en Tijuana, B.C. Al terminar cursos, Julio trabajo de vendedor en dulcería, mensajero del Banco Nacional de México, en ventas en el Gas Butano y ventas en Olympic Typewriter. También trabajo en supermercados como el mercado Internacional, Safeway y Vons. Su último trabajo antes de jubilarse fue en ventas de seguro de vida en American National. A Julio le encantaba jugar béisbol, sin embargo, tenía una condición en el pulmón que no le permitía corer largos trechos. Así que se hizo un fanatico del béisbol y adopto al equipo de San Diego, los Padres, como su equipo favorito.
Le gustaba escuchar el juego en español mientras lo veía en la televisión y al mismo tiempo leyendo la sección de deportes en el periódico U.T.
Otra pasión que tuvo Julio fue la música. Le encantaba cantar y tocar la guitarra. Julio estableció una linda y tierna tradición de dar serenata a su esposa e hijos en sus cumpleaños. Cuando sus hijos estaban lejos, les mandaba serenata por teléfono. Julio también dedico tiempo servicial a su parroquia, Monte
Carmelo. Su devoción se alimentaba por su creencia que, en sus palabras, “llegar al Señor era preparar con tiempo antes.” Julio dedico más de cuarenta años a su iglesia Monte Carmelo. Julio tenia afán de dar apodos a la gente cercana como gesto de cariño. Su esposa era su “monina,” su “mamita,” le decía “mi chiquitita.” Su hijo Julio era “el flaco,” Daniel “el Negro,” Heriberto “Príncipe,” Roberto “Bobón,” Carolina, su “Nienga,” y su bebe, Gabriela, “Chatita.” A pesar de su demencia, Julio nunca olvido a sus hijos ni a su esposa. Fue un hombre bromista, cariñoso, detallista, querido, y aunque a veces obstinado con ideas, pero también con amor a su esposa y familia. Después de diez años de noviazgo, Julio se casó con Carolina Chávez el 27 de enero de 1963 en Nuestra Señora del Refugio en la colonia Hidalgo. Dios Nuestro Señor lo llamo al cielo el 28 de abril del año 2017. Julio solía escribir poesía. Un día después de fallecer, su hija Carolina encontró unos papelitos en el suelo con palabras y garabatos. Al recogerlos para tirarlos, vio que tenían escritas las últimas palabras de poesía de su padre:
En búsqueda
Aprendí del pasado
________________
El gran regalo que puedes
Dar a otros
--------------------------
No hay final
No hay comienzo
Solamente hay pasión
Todo es perfecto en
El universo
La verdad es mi luz
_________________
No es lo que ves
lo que importa sino
Como ves las cosas
Julio Castro, abril 2017
Partager l'avis de décèsPARTAGER
v.1.18.0