

María Guadalupe Villanueva o mejor conocida como Doña Güera, nació el día once de agosto de mil novecientos veintidós en el pueblo El Cerrito de Guadalupe en Jalisco México. Sus padres Jesús Villanueva y María Torres se trasladaron a Cotija Michoacán donde Doña Güera vivió la mayor parte de su vida. Durante su niñez y juventud a ella le gustaba pasear a caballo, ayudar a su papá a cultivar las tierras y le encantaba bailar, especialmente el jarabe tapatío.
Doña Güera se casó el día diez de febrero de mil novecientos cuarenta y cinco con el señor Teodoro Cervantes, en el pueblo de Cotija Michoacán. Tuvieron diez hijos de los cuales tres fallecieron de pequeños. En busca de una mejor vida, Doña Güera y su esposo Teodoro decidieron mudarse a Estados Unidos con sus hijos Martha, Guadalupe, Socorro, Raquel, María y Teodoro. Su hija la mayor, Teresa, se quedó en México debido a que ella había formado su familia.
Sus hijos crecieron y cada quien formó su propia familia. Doña Güera perdió a su esposo el día diecinueve de diciembre de mil novecientos noventa y dos en la ciudad de San Diego, California. Este fue uno de los golpes más fuertes para ella. Gracias al amor de sus hijos y nietos salió adelante en su vida.
Doña Güera fue una persona muy religiosa. Asistía a misa todos los domingos y rezaba el rosario todos los días a las seis de la tarde. Disfrutaba cocinar y su especialidad era el mole. Era una persona muy alegre, bromista, platicadora y caritativa. Sus hijos siempre cuidaron de ella y la llevaban a pasear a sus lugares favoritos: el casino, restaurant de comida china y a los vineros. Siempre estuvo rodeada de su familia. Tuvo treinta y un nietos, treinta y cinco bisnietos y seis tataranietos. Fue una abuelita muy cariñosa.
Doña Guera fue afortunada y bendecida al vivir toda una larga y placentera vida. Fue feliz hasta su último momento. Tuvo una muerte muy tranquila el día veintidós de febrero del dos mil catorce en el hospital Riverside Community. Su velorio se llevó acabo la tarde del día domingo dos de marzo del dos mil catorce en la funeraria Glen Abbey en Bonita, California. Sus familiares, amigos y conocidos le dieron el último adiós en la iglesia de San Antonio en National City, California. Su cuerpo descansa en paz a lado de su esposo en el cementerio Holy Cross. Doña Guera fue buena hija, hermana, esposa, madre, abuela, tía y amiga.
Ella es un ejemplo de vida y amor que vivirá por siempre en los corazones de sus seres queridos. Su sonrisa brillará desde el cielo. Descanse en Paz y Dios la tenga en su Gloria.
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