

Hoy nos reunimos para manifestarle a nuestra querida Madre, Abuela, Bisabuela, Tatarabuela, Suegra y amiga, nuestro sentir de un hasta pronto, tristes por su ausencia, pero profundamente agradecidos por el maravilloso regalo de su existencia, de su guía y su inmenso amor.
La travesía de la vida de nuestra amada Madre Sara Nohemí inició hace 95 años en Yucatán, México.
Hija de Antonio Cong inmigrante Coreano llegado del lejano Puerto de Chemulpo, hoy Incheon, a través del Océano Pacífico y después por tierra y mar, a las haciendas Henequeneras de ese tiempo; principios del siglo pasado, en la búsqueda de una mejor vida.
Su Padre Antonio conoce y se casa en Yucatán con nuestra abuela Micaela Salas, Yucateca; formando una bella familia.
Al paso de los años siendo una jovencita de 18 años nuestra madrecita, se casa con William Yu y procrean 5 hijos hombres y una mujer, uno de nuestros hermanos Luis Alberto fallece muy pequeño, apenas de poco más de un año y otro, Víctor de 50 años, considerado por todos nosotros el mejor. Hoy nos encontramos aquí nuestra hermana Nidia y hermanos Roberto, Gabriel y su servidor William.
Nuestros padres edificaron la mejor casa que se puede construir, la que se construye en el cielo y en el corazón de sus hermanos. Nuestra Madre con su amor incondicional construyó esa casa donde crecimos y ha sido hasta hoy y por siempre un fuerte vínculo familiar.
Como hermano mayor; como “Oppa”, me corresponde el compromiso de mantener ese legado de nuestros Padres. Pido en este momento a toda nuestra familia que las enseñanzas de ellos nos mantengan unidos en su recuerdo y amor.
En Mérida Yucatán la familia vive varios años y posteriormente se trasladan a Ciudad Juárez, Chihuahua donde continúan su vida de dedicación y trabajo. En el año de 1967 llegan a Tijuana para posteriormente trasladarse a vivir a Chula Vista.
Como todos ustedes saben, Nuestro querido Padre se le adelantó por 2 meses y unas horas solamente, después de un matrimonio de 79 años. Cuando dos personas viven una etapa de vida tan trascendental y tan larga. Es muy difícil que uno continúe solo, la vida pierde todo sentido.
Nuestra madre fue siempre una mujer amorosa con su familia, compañera incondicional de nuestro padre y la mejor guía de toda la familia y de todos.
Siempre cariñosa, una mujer responsable y trabajadora, pilar central de la familia.
Nuestra Madre fue una artista. Espléndida modista y entre muchísimos trajes y vestidos, ella diseño y confeccionó su vestido de novia y el vestido de novia de nuestra hermana Nidia.
Hasta hace unos días todavía tejía y seguía con entusiasmo pensando en hacer mas cosas.
En su cocina siempre preparó deliciosos platillos de la comida coreana, yucateca, mexicana. Su gelatina de seven-up se volvió particularmente famosa.
Mujer de profunda convicción religiosa, siempre dispuesta a colaborar en la Iglesia, fue baluarte importante en la Iglesia Adventista del Séptimo Día al igual que su Padre el Hermano Antonio Cong; siempre participativa, colaboró en la construcción de templos en las Ciudades de Mérida, Ciudad Juárez y Tijuana en México al igual que la inauguración del Auditorio Antonio Cong en Merida Yucatan. Fue miembro muy activo hasta sus últimos días en la iglesia de National City.
Su día iniciaba y terminaba siempre con una oración y sus pensamientos y acciones estaban orientados con el amor a Dios y a sus semejantes.
Su profunda fé hoy nos permite enfrentar su partida seguros de que esto es solo una transición a una existencia de amor infinito en compañía de quienes simplemente han partido antes, con la certeza de su reunión con nuestro Señor Jesucristo y con sus seres queridos, esperanzados en que nos siga orientando para ser merecedores de seguir su camino.
Fuimos bendecidos con su amor incondicional durante mas de 95 años, larga vida ejemplar que nos inspira a ser mejores y sentirnos felices el saber que ella se encuentra en donde anheló siempre estar … ante la mirada y protección eterna de nuestro Dios
La temporalidad de la vida. En la cultura de nuestros abuelos, en la cultura Coreana, se recuerda a los que se nos han adelantado de manera similar a la cultura mexicana; así tenemos las ceremonias del Solal en Febrero y Chusok en Septiembre en Corea y a principios de Noviembre en México, donde hay ofrendas y recuerdos muy intensos de nuestros seres queridos ausentes. En ambas culturas los vínculos familiares no se disuelven con la muerte, sino que permanecen vigentes; incluso se les consulta en las decisiones importantes.
Deseo hacer un reconocimiento en estos momentos a mis hermanos, hermana, cuñadas, cuñados, sobrinos y a todos en general que con sus acciones hicieron más placentera la última etapa de su vida, llevándola a viajes por el mundo. Incluso con mi papá y hermanos Sonya y Gabriel a viajar a Hawaii, Caribe, Cancun, Alaska y muchos cruceros al igual que a Corea para conocer la tierra de sus antepasados.
En particular, deseo reconocer el enorme cariño y cuidados hasta sus últimos momentos a nuestra cuñada Sonya, que más que una nuera es una hermana para nosotros y una hija para mi madre.
En el corazón y en la mente de nuestra Madre, estaba claro que la naturaleza de Dios es el Amor.
En ese contexto la perfección del espíritu cristiano se realiza mediante la muerte y resurrección de Cristo y en Cristo
La vida es solo una etapa transitoria que se inicia cuando nacemos y sí de algo estamos seguros es de que vamos a morir. Por lo tanto la muerte es una certeza y es una verdad, pero hay otra verdad infinitamente mayor y más trascendental; la que evidenció Jesús al resucitar. Aquella maravillosa promesa que nos enseñó cuando nos dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.
Y hoy tenemos la firme convicción de que nuestra Madre, nuestra querida Sarita profundamente creyente en la palabra de Dios, vivió sin miedo a la muerte, espera con esperanza resucitar y estar con ÉL, con Cristo Jesús.
Mamá en coreano se dice “Ommo-ni” y Papá se dice “Abu-yi”. Te amo se dice "saranjé".
Hoy es un buen día para decir “Ommo-ni y Abu-yi, saranjé”
A nombre de toda la familia Yu Cong, quiero expresar nuestra gratitud a Dios nuestro Señor por tantas bendiciones que nos envió a través de nuestra Madre, y a todos sus amigos por su apoyo y cariño hacia ella durante toda su vida.
Quiero compartirles mi oración favorita Irlandesa:
May the road rise up to meet you.
May the sunshine warming on your face.
May the wind be always at your back.
May the rain fall softly upon your field´s.
And until we meet again, may God keep you always in the palm of his hand.
Descansa en Paz querida Madrecita.
Psalm Twenty-Three
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The Lord is my Shepherd;
I shall not want.
He maketh me to
lie down in green pastures;
He leadeth me beside the still waters.
He restoreth my soul;
He leadeth me in the paths of
righteousness for His name’s sake.
Yea, though I walk through
the valley of the shadow of death,
I will fear no evil; for Thou art with me;
Thy rod and thy staff, they comfort me;
Thou preparest a table before me in
the presence of mine enemies;
Thou anointest my head with oil,
my cup runneth over.
Surely goodness and mercy shall
follow me all the days of my life;
and I will dwell in the
house of the Lord forever.
Amen.
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