

Nació el 12 de diciembre de 1947 en Caguas, Puerto Rico. Santos fue un hombre humilde, trabajador y de alma generosa. A lo largo de su vida, se destacó por su carácter sencillo, su espíritu servicial y su inmensa capacidad de dar sin pedir nada a cambio.
Santos fue mucho más que un gran amigo, hermano, primo, tío; fue un ser humano excepcional. Quienes tuvimos el honor de conocerlo sabemos que su mayor grandeza residía en su sencillez, en su forma desinteresada de dar, de estar presente, de ofrecer ayuda sin esperar nada a cambio. Su risa, su calma, su consejo sabio y su incansable voluntad de hacer el bien quedarán por siempre en nuestra memoria.
Santos amaba la jardinería; encontraba paz en la tierra y, a través de ella, cultivaba no solo flores y plantas, sino también momentos de paz y belleza que compartía con quienes lo rodeaban.
Su partida deja un profundo vacío, pero también un legado inmenso de amor. Descansa en paz, querido Santos. Gracias por tu ejemplo, por tu luz y por haber sembrado tanto amor a lo largo de tu camino.
Le sobrevive su querido hermano, Leonardo Medina, así como familiares y amigos que lo amaron y lo seguirán recordando con cariño eterno.
Acompañamos con amor a su familia y seres queridos en este momento de tristeza.
Su legado de amistad, amor y humanidad perdurará por siempre.
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v.1.18.0