De sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos,
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos....
Senor, aunque no merezco
que Tu escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido,
escucha lo que te ofreszco
y escucha lo que te pido:
a ofrecerte, Senor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegria, mi dolor;
cuanto puedo y cuanto tengo;
cuanto me has dado, Senor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor, que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena,
y una muerte santa y buena...
Cristo de la Buena Muerte