y encontró un lugar vacío. Bajo su
mirada a este mundo y vio tu cansado
rostro. Te envolvió en sus brazos y te
llevo a descansar. El jardín del Cielo
debe de ser bellísimo, porque Nuestro
Señor se lleva solamente lo mejor. El
sabía que nunca te mejorarías aquí en
la tierra. El vio que el camino se te
estaba poniendo demasiado pesado,
por eso El cerró tus ojos y te sugirió
que te fueras con El. Nuestros
corazones se destrozaron al perderte,
pero no te fuiste solo, porque te
llevaste gran parte de nosotros el día
que él te llamo.
* * * * * * * * * *
El Señor es mi pastor,
Nada me falta, en verdes pastos él me hace
reposar y adonde brota agua fresca me
conduce. Fortalece mi alma, por el camino del
bueno me dirige por amor de su nombre.
Aunque pase por quebradas muy oscuras no
tengo ningún mal, porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen. Me sirves’ a
la mesa frente a mis adversarios, con
Aceites tú perfumas mi cabeza y rellenas mi
copa. Me acompaña tu bondad y tu favor
mientras dura mi vida, mi mansión será la
casa del Señor por largo, largo tiempo.
Salmo 23