A María le sobreviven sus amadas hijas, 2 hijas, Claudia Ayar y Olga Ayar; y su hijo, Juan Carlos Ayar. También deja 10 nietos; y 7 bisnietos que amarán y apreciarán su memoria.
Una madre amorosa, era ama de casa, participaba activamente en las actividades de sus hijos y, a menudo, era la organizadora. Ella siempre fue alguien a quien sus hijos y nietos podían acudir en busca de consejo, amor y consuelo. Ella era la roca de su familia.
A María le precedieron en la muerte su padre Enrique Román Tejeda y su madre Evangelina Magallón.
La vida de María será celebrada por familiares y amigos y su memoria vivirá para siempre.
Los arreglos están bajo la dirección de Funeraria Del Angel Chino.