From his early days as a bracero to becoming a devoted family man, he embodied hard work, honesty, and compassion. He was a deeply supportive husband and father who led with integrity and unconditional love.
He is survived by his wife, Blanca Olmos-Briseño; his loving children, Humberto, and Arnold; his grandchildren; his two sisters, Connie and Blanca; and many others who were blessed by his wisdom and warmth.
His memory will live on through the values he instilled and the love he shared.
Desde sus primeros años como bracero hasta convertirse en un hombre de familia dedicado, fue ejemplo de trabajo, honestidad y compasión. Fue un esposo y padre profundamente solidario, que guió con integridad y amor incondicional.
Le sobreviven su esposa, Blanca Olmos-Briseño; sus queridos hijos, Humberto y Arnold; sus nietos; sus dos hermanas, Connie y Blanca; y muchas otras personas que fueron bendecidas con su sabiduría y calidez.
Su memoria vivirá por siempre a través de los valores que inculcó y el amor que compartió.