

Lucia Perez (Escalante Madera), homemaker and resident of Los Angeles, California for 46 years sadly died of COVID-19 complications on January 15, 2021 at the age of 68 at Southern California Hospital in Culver City, California.
Lucia was born in el Rancho La Estancia in Huejuquilla El Alto, Jalisco, Mexico on December 6, 1952 to Claro Madera, a farmer, and Rosenda Escalante, a homemaker. Lucia came from a large family of 11 children: five sisters and five brothers. Lucia did not have an easy childhood; hard work, being respectful, and always being on good behavior was expected. Her parents were very strict. A lifelong learner and innovative teacher to her own children, Lucia was as sharp as they come, even though her formal education was limited to only a few years of elementary school. She was raised Catholic and was truly devoted to God, Jesus, and the Virgin Mother.
At the age of 22 Lucia married Salomon Perez in their hometown of Huejuquilla El Alto. Immediately after marriage they immigrated to Los Angeles to start their new life. Salomon found a job at a local Jewish deli and Lucia took on her role of homemaker and mother to their three children (Carmen, Silvia, and Salomon Jr.). Lucia was always very driven and always found ways to contribute to the household finances through babysitting, garage sales, and numerous other endeavors. Making money became a sport to her.
For Lucia, family was always first and foremost. She lived to take care of her family, both her immediate family and her family back in Mexico. She travelled annually back home to see her parents, siblings, and friends that remained in picturesque Huejuquilla El Alto.
Lucia loved being social whether virtually (social media became a big thing for her) or in person. She was a true people person and had many friends near and far. Lucia could always be found on the phone chatting or listening to her friends and family. She had a positive outlook on life and was a natural beauty with a generous and gorgeous smile that captivated everyone she touched. Lucia was the “favorite aunt” to many of the younger generation. Her quick comebacks and colorful stories always had people laughing with baited-breath anticipating the next thing she would say.
One of her greatest passions was caring for those with illness or pain. She learned many of her "remedios" from her mom. She learned about the “old ways” or traditional indigenous ways of concocting medicinal remedies and applying those to help soothe ailments for those she knew and loved.
Beyond family and friends, Lucia enjoyed getting out on little adventures. She loved road trips, one of her favorites was setting out to visit the old California Missions. She made it a mission to visit many of them, and in all she visited 13 out of 21 missions. In addition, she and Salomon enjoyed going to the casinos even though neither were true gamblers. Music was also a passion of hers and she especially loved Ranchera music and singers like Jenni Rivera, Los Tigres del Norte, Ramon Ayala, and Las Jilguerillas. If music wasn’t playing in the background then there was something wrong. Lucia loved nature and gardening. She possessed a true “green thumb”. There wasn’t a plant that didn’t completely thrive under Lucia’s watch and care.
Most of all Lucia loved her children. Her favorite thing to do was spend time with her kids and grandchildren. She truly lived for her family and was always available to help with her grandchildren. Lucia was also very generous with her time and volunteered weekly at her oldest daughter, Carmen’s, classroom. Lucia loved cooking and her kids could always count on a delicious meal being prepared in the kitchen ready for when her children and grandchildren visited. During the holidays her cooking really shined and she would gather her children and grandchildren annually to make tamales from a family recipe she learned from her own mom.
Though her life was cut too short she lived her years to the fullest. She was devoted to God and family and to all her friends. Her infectious laugh, fun stories, and true beauty will be missed by everyone she has touched because we are all better for knowing her.
Lucia is survived by her husband, Salomon; daughter Carmen (m. William Ross) grandchildren Sierra Somkin, Hudson & Melia Ross, daughter Silvia Perez, granddaughter Bella Lockwood; son Salomon Jr. (m. Ruby Kim-Perez), granddaughters Ava & Nora Perez, as well as surviving sisters, brothers, and many nieces and nephews. Let's not forget her beloved grandpets: Cracker, Luna, Frida, Spencer, and Missy.
Due to COVID-19 restrictions Lucia's funeral services are very limited. The funeral service will be held on Thursday, February 18th, 2021 at Gates, Kingsley & Gates Smith Salsbury Funeral Directors, 4220 Sepulveda Boulevard, Culver City, California 90230. Her body will be laid to rest at Holy Cross Cemetery, Culver City, California.
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Lucía Pérez (Escalante Madera), ama de casa y residente de Los Ángeles, California durante 46 años, murió tristemente por complicaciones del COVID-19 el 15 de enero del 2021 a la edad de 68 años en el Hospital del Sur de California en Culver City, California.
Lucía nació en el Rancho La Estancia en Huejuquilla El Alto, Jalisco, México el 6 de diciembre de 1952 a Claro Madera, un agricultor, y Rosenda Escalante, un ama de casa. Lucía venía de una familia numerosa de 11 hijos: cinco hermanas y cinco hermanos. Lucía no tuvo una infancia fácil; Se le esperaba que trabajara duro, ser respetuosa y siempre tener un buen comportamiento. Sus padres eran muy estrictos. Lucía, una aprendiz de por vida y una maestra innovadora para sus propios hijos, fue muy inteligente, a pesar de que su educación formal se limitó a solo unos pocos años de la escuela primaria. Fue criada como Católica y estaba verdaderamente dedicada a Dios, Jesús, y a la Virgen Madre.
A la edad de 22 años, Lucía se casó con Salomón Pérez en su ciudad natal de Huejuquilla El Alto. Inmediatamente después del matrimonio, emigraron a Los Ángeles para comenzar su nueva vida. Salomon encontró trabajo en un restaurante judío local y Lucía asumió su papel de ama de casa y madre de sus tres hijos (Carmen, Silvia, y Salomon Jr.). Lucía siempre fue muy motivada y siempre encontró formas de contribuir a las finanzas del hogar a través del cuidado de niños, ventas de garaje y muchos otros esfuerzos. Ganar dinero se convirtió en un deporte para ella.
Para Lucía, la familia siempre fue lo primero y los más importante. Vivió para cuidar a su familia, tanto a su familia inmediata como a su familia lejana en México. Viajaba anualmente de regreso a Mexico para ver a sus padres, hermanas/os, sobrinas/os y amigas/os que permanecían en el pintoresco pueblo Huejuquilla El Alto.
A Lucía le encantaba ser social, ya sea de forma virtual (las redes sociales se convirtieron en algo importante para ella) o en persona. Ella era una verdadera persona de la gente y tenía muchos amigos cerca y lejos. Lucía siempre se podía encontrar hablando por teléfono o escuchando a sus familiares y amiagas. Tenía una perspectiva positiva de la vida y era una belleza natural con una sonrisa generosa y hermosa que cautivaba a todos los que tocaba. Lucía era la "tía favorita" de muchos de la generación más joven. Sus respuestas rápidas e historias coloridas siempre hacían que la gente se riera con la respiración entrecortada anticipando lo siguiente que diría.
Una de sus mayores pasiones era cuidar a quienes padecían de enfermedades o de dolores. Aprendió muchos de sus "remedios" de su madre. Aprendió acerca de las “antiguas formas” o formas indígenas tradicionales de preparar remedios medicinales y aplicarlos para ayudar a aliviar las dolencias de aquellos que conocía y amaba.
Más allá de la familia y los amigos, Lucía disfrutaba saliendo a pequeñas aventuras. Le encantaban los viajes por carretera, uno de sus favoritos era visitar las antiguas Misiones de California. Se propuso como misión visitar a muchas de ellas, y en total visitó 13 de las 21 misiones. Además, ella y Salomon disfrutaban yendo a los casinos aunque ninguno de los dos era un verdadero apostador. La música también era su pasión y le encantaba especialmente la música ranchera y cantantes como Jenni Rivera, Los Tigres del Norte, Ramón Ayala y Las Jilguerillas. Si la música no se escuchaba en casa, algo andaba mal. Lucía amaba la naturaleza y la jardinería. Poseía un verdadero "pulgar verde". No había una planta que no prosperara completamente bajo la vigilancia y el cuidado de Lucía.
Sobre todo, Lucía amaba a sus hijos. Lo que más le gustaba hacer era pasar tiempo con sus hijos y nietos. Realmente vivió para su familia y siempre estuvo disponible para ayudar con todo relacionado a sus hijos y sus nietos. Lucía también fue muy generosa con su tiempo y se ofreció como voluntaria semanalmente en el aula de su hija mayor, Carmen. A Lucía le encantaba cocinar y sus hijos siempre podían contar con una deliciosa comida preparada en la cocina, lista para cuando sus hijos y nietos la visitaran. Durante los días festivos su cocina brillaba mucho y ella reunía a sus hijos y nietos anualmente para hacer tamales con una receta familiar que aprendió de su propia mamá.
Aunque su vida fue demasiado corta, vivió sus años al máximo. Se dedicó a Dios, a la familia y a todos sus amigos. Su risa contagiosa, sus historias divertidas, y su verdadera belleza serán extrañadas por todos los que ha tocado porque todos somos mejores por conocerla.
A Lucía le sobreviven su esposo, Salomón; hija Carmen (m. William Ross) nietos Sierra Somkin, Hudson y Melia Ross, hija Silvia Perez, nieta Bella Lockwood; hijo Salomon Jr. (m. Ruby Kim-Perez), nietas Ava y Nora Perez, así como hermanas, hermanos y muchas sobrinas y sobrinos sobrevivientes. No olvidemos a sus amados animales: Cracker, Luna, Frida, Spencer y Missy.
Debido a las restricciones de COVID-19, los servicios funerarios de Lucia son muy limitados. El servicio fúnebre se llevará a cabo el 18 de febrero en Gates, Kingsley & Gates Smith Salsbury Funeral Directors, 4220 Sepulveda Boulevard, Culver City, California 90230. Su cuerpo será enterrado en Holy Cross Cemetery, Culver City, California.
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