Rosy disfruto estar con su esposo, familia y amigos. Era muy linda persona, siempre muy arreglada, que el colorete no faltara. Siempre mantuvo una gran sonrisa hermosa en su rostro y siempre estaba alegre y extremadamente agradecida. Le encantaba ir a las tiendas a ver y de compras. No le gustaba salir mucho pero disfrutaba de andar viendo. Su esposo la llevó a Los Angeles, Cancun, Mazatlan, y muchos lugares de Dallas.
Rosy será extrañada por su familia y sus seres queridos: su esposo, Raul Alvarado; sus hijos, Miguel y Angel Gallardo y otros familiares y amigos.
Nosotros sabemos que estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor. Rosy era creyente y siempre ha estado en las manos de Dios. Ella trajo un tipo especial de amabilidad a la familia y una alegría que siempre extrañaremos. Rosy fue una esposa amorosa, gran madre, tia, prima, y una hija de Dios.