

We gather today to celebrate and remember the life of Jesus, a playful, loving, caring, and joyful soul. Jesus was always willing to help even if it was just by putting a smile on your face. His unserious personality made any difficult situation into one full of laughter and joy. His presence in our lives gave us strength and hope that everything was going to be okay.
Jesus truly was the embodiment of forgiving, who was willing to help anyone even though they did him harm. Jesus never held grudges or felt hatred towards anyone and always found a positive approach to any situation. We always knew we could count on Jesus because he always knew what to do and if he didn’t, he would invent it.
If we want to keep Jesus alive, we need to remember all the beautiful memories we made with him. Remember the times he helped us without asking for anything in return or the times he made us laugh when times were difficult. He will forever live in our hearts because of the impact he has had on our lives. Jesus loved his children and family dearly; so, he would want us to be happy and laugh even in these tough times. If we want to kept Jesus alive, impact people in the same way he did; love unconditionally, learn to forgive and most importantly, learn to forgive ourselves.
Lastly, Jesus was always thriving to hit the bingo jackpot or lottery, but what Jesus didn’t know is that we were the ones that hit the jackpot with him. Thank you, Jesus, for inspiring us and showing us that a little gesture can impact someone for the rest of their lives. We will miss you dearly, but you will forever live on in our memories and in our hearts. We love you wholeheartedly and unconditionally.
Rest in peace, dear Jesus.
Hoy nos reunimos para celebrar y recordar la vida de Jesús, un alma juguetona, amorosa, atenta y alegre. Jesús siempre estaba dispuesto a ayudar, aunque a veces solo pudiera hacerte sonreir. Su personalidad carismática convertía cualquier situación difícil en una llena de risas y alegría. Su presencia en nuestras vidas nos daba fuerza y esperanza de que todo iba a salir bien.
Jesús era verdaderamente la encarnación del perdón, quien estaba dispuesto a ayudar a cualquiera, incluso a quienes le hacían daño. Jesús nunca guardaba rencor ni sentía odio hacia nadie y siempre encontraba un enfoque positivo para cualquier situación. Siempre sabíamos que podíamos contar con Jesús porque él siempre sabía qué hacer y, si no lo sabía, lo inventaba.
Si queremos mantener vivo a Jesús, recordemos todos los hermosos momentos que pasamos con él. Recordemos las veces que nos ayudó sin pedir nada a cambio o las veces que nos hizo reír cuando las cosas se ponían difíciles. Vivirá para siempre en nuestros corazones por el impacto que ha tenido en nuestras vidas. Jesús amaba profundamente a sus hijos y a su familia, por lo que querría que fuéramos felices y riéramos incluso en estos tiempos difíciles. Si queremos mantener vivo a Jesús, impactémos a las personas de la misma manera como él lo hizo; amando incondicionalmente, aprendiendo a perdonar y, lo más importante, aprendiendo a perdonarnos a nosotros mismos.
Por último, Jesús siempre estaba tratando de pegarle a la lotería o en el bingo, pero lo que Jesús no sabía es que fuimos nosotros quienes le pegamos a la loteria con él. Gracias, Jesús, por inspirarnos y mostrarnos que un pequeño gesto puede impactar a alguien por el resto de su vida. Te extrañaremos mucho, pero vivirás para siempre en nuestros recuerdos y en nuestros corazones. Te amamos con todo nuestro corazón incondicionalmente.
Descansa en paz, querido Jesús.
Partager l'avis de décèsPARTAGER
v.1.18.0