Con profundo dolor, pero con la certeza de que su legado permanecerá en nuestros corazones, despedimos a Rosa Milagro Reyes de Benítez, una mujer excepcional, cuya luz iluminó la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Rosa fue una madre amorosa, hija ejemplar, hermana incondicional, amiga leal y esposa devota. Su carisma y fortaleza la distinguieron siempre, siendo una inspiración para todos. Inteligente y perseverante, luchó con valentía en cada etapa de su vida, siempre esforzándose por ser mejor y superar los desafíos con dignidad.
Enfrentó con coraje su batalla contra el cáncer, mostrando una determinación inquebrantable hasta el último momento. Sin embargo, nuestro Señor, en su infinita sabiduría, decidió que era hora de llamarla a su lado, concediéndole el descanso eterno.
Aunque su partida deja un vacío inmenso, su amor, enseñanzas y recuerdos permanecerán vivos en quienes la amaron. Su legado de bondad, lucha y resiliencia nos acompañará siempre.
Descansa en paz, Rosa. Siempre estarás en nuestros corazones.