Aunque no se dedicó toda su vida a la agricultura, disfrutaba trabajar la tierra y participar en labores del campo. Fue un hábil hombre de caballos y ganadero, y siempre mantuvo un fuerte vínculo con la vida ranchera. Disfrutaba asistir a charreadas y mantenerse conectado con sus tradiciones.
Le gustaba pasar tiempo con su familia, especialmente con sus hijos y nietos. Era conocido por organizar carne asadas y por jugar con sus nietos.
Será recordado como un padre y abuelo dedicado. Le sobreviven sus familiares, quienes conservarán su memoria.