

Con gran pesar en nuestros corazones, anunciamos el fallecimiento de Francisco Javier Naranjo, quien nos dejó demasiado pronto. Nacido el 22 de diciembre de 1979 en Los Ángeles, California, Francisco fue el amado hijo de los fallecidos Javier Naranjo Reteguin y Ana María Martínez.
Francisco vivió una vida llena de alegría, humildad y bondad. Conocido por su naturaleza tranquila y su espíritu cálido, llenaba de risas y luz cada lugar al que llegaba. Aficionado de toda la vida de los Dodgers y los Lakers, Francisco nunca se perdía un partido—celebraba cada victoria y permanecía fiel en cada derrota. Su pasión por los deportes reflejaba la pasión con la que vivía su vida.
Le preceden en la muerte sus queridos padres, y le sobreviven sus amados hermanos: José Naranjo, Alejandro Naranjo y Anna Naranjo, así como muchos amigos y familiares que siempre llevarán su memoria en el corazón.
Francisco vivió intensamente, siempre con una sonrisa en el rostro. Era el tipo de persona que hacía sentir cómodos a los demás, nunca buscaba llamar la atención, pero siempre la merecía. Su presencia fue un regalo para todos los que lo conocieron.
Francisco será profundamente extrañado, pero su espíritu alegre y su eterna bondad vivirán en los recuerdos de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.
Descansa en paz, Francisco. Tu amor, tu risa y tu luz jamás serán olvidados.
It is with heavy hearts that we announce the passing of Francisco Javier Narango, who left us too soon. Born on December 22, 1979, in Los Angeles, California, Francisco was the beloved son of the late Javier Naranjo Reteguin and Ana Maria Martinez.
Francisco lived a life filled with joy, humility, and kindness. Known for his easygoing nature and warm spirit, he brought laughter and light to every room he entered. A lifelong Dodger and Laker fan, Francisco never missed a game—celebrating every win and staying loyal through every loss. His passion for sports reflected the passion with which he lived his life.
He is preceded in death by his loving parents and is survived by his cherished siblings: Jose Naranjo, Alejandro Naranjo, and Anna Naranjo, as well as many friends and extended family who will forever carry his memory in their hearts.
Francisco embraced life to the fullest, always with a smile on his face. He was the kind of person who made others feel at ease, never demanding attention but always deserving of it. His presence was a gift to all who knew him.
Francisco will be deeply missed, but his joyful spirit and lasting kindness will live on in the memories of those fortunate enough to have known him.
Rest in peace, Francisco. Your love, laughter, and light will never be forgotten.
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v.1.18.0