María Roselia nació el 17 de julio de 1934 en Pinar del Río, Cuba. Fue una mujer excepcional: una esposa amorosa, una madre dedicada y una abuela entrañable. Su vida estuvo marcada por su profundo amor a la familia, su alegría contagiosa y su espíritu generoso.
Hija de Cuba, fue una de 15 hermanos y hermanas, y siempre llevó con orgullo sus raíces. Le apasionaba bailar, cocinar deliciosas comidas para sus seres queridos y cuidar con ternura a quienes la rodeaban. Su hogar fue siempre un refugio de amor, sabor y calidez.
La recordaremos por su sonrisa, su sazón inigualable, y el amor inmenso que supo dar sin medida. Su legado vive en cada uno de nosotros.
Le sobreviven sus hijos, nietos, familiares y amistades que la amaron profundamente.
Descansa en paz, querida María Roselia. Tu luz nos seguirá iluminando siempre.