

Ex preso político Cubano, Empresario, Líder Cívico
23 de febrero, 1928 –––– 19 de noviembre, 2021
El ex preso político, empresario y líder cívico cubano Ramón Mestre Gutiérrez, destacado constructor en Miami, Florida y en la Cuba republicana y uno de los principales opositores a la dictadura de Fidel Castro en los primeros años de la revolución castrista, falleció en la madrugada del 19 de Noviembre en su hogar de Miami. Tenía 93 años.
Nacido el 23 de febrero de 1928 en San José de las Lajas, Cuba, Mestre Gutiérrez cursó estudios en el Colegio de Belén de La Habana, donde coincidió con el joven Fidel Castro Ruz.
Después de terminar el segundo año de la carrera en la Escuela de Derecho de la Universidad de la Habana, Mestre Gutiérrez dejó los estudios y se dedicó enteramente a los negocios. En 1952 se casó con Mary Percy Roberts con quien llegó a tener cinco hijos. Ese mismo año fundó en la Habana la compañía constructora Naroca. Antes de cumplir los 30 años Mestre Gutiérrez no sólo figuraba como propietario del Central Nela en Mayajigua en Las Villas, también había convertido a Naroca en una de las empresas constructoras más importantes del país.
Naroca construyó obras a lo largo y ancho de la isla: Puentes, vías, parques, edificios, instalaciones deportivas, y repartos. Entre las obras sobresalen dos joyas arquitectónicas habaneras: el Edificio Naroca y el Edificio del Seguro Médico.
En medio de la insurrección armada encabezada por Fidel Castro, Mestre Gutiérrez fue un promotor denodado de la salida electoral a la dictadura de Fulgencio Batista. De ahí que el empresario tomara la decisión de postularse en las elecciones de noviembre de 1958. Resultó electo por la provincia de Pinar del Río como senador del Partido del Pueblo Libre, la agrupación política liderada por su candidato a la presidencia, Carlos Márquez Sterling. El compromiso y respaldo financiero de Mestre Gutiérrez al partido de Márquez Sterling impulsó una alternativa pacífica y democrática a la violencia que predicaba y practicaba Fidel Castro.
Al triunfo de la revolución castrista el primero de enero de 1959, Mestre se encontraba de visita en Estados Unidos. Regresó a Cuba sin demora contra el consejo de muchos amigos y familiares. Según comentó posteriormente, Mestre Gutiérrez les contestó a quienes le aconsejaban que optara por la huida y el exilio, que su familia, su país y sus negocios estaban en peligro y que él no podía abandonarlos bajo ningún concepto. Conocía a Fidel Castro desde su adolescencia y había analizado cuidadosamente el historial del líder rebelde. Mestre Gutiérrez concluyó con toda razón que su antiguo compañero del Colegio de Belén estaba implantando en Cuba una dictadura. Por eso, en 1959 Mestre Gutiérrez comenzó a conspirar contra el régimen de Castro.
Fue uno de los líderes de la conspiración trujillista, llamada así debido a que contó con la colaboración del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Se integraron al movimiento militares de carrera, conocidos políticos de la república y antiguos miembros del Segundo Frente del Escambray, aunque muy pocos hombres de negocios se unieron a Mestre Gutiérrez en la
conspiración. Los planes para derrocar a Castro fueron abortados en agosto de 1959 por las fuerzas de seguridad de la dictadura como consecuencia de la traición de dos delatores que ocupaban puestos de liderazgo en la conspiración. Centenares de conspiradores fueron detenidos, entre ellos Mestre Gutiérrez, quien fue condenado a 20 años de cárcel en la Causa 03/1959.
Durante los años de prisión, Mestre Gutiérrez estuvo en las cárceles de La Cabaña, Isla de Pinos (donde fue sometido al cruel plan de trabajo forzado), Guanajay, Melena Uno, Melena del Sur y los llamados frentes abiertos. En prisión se convirtió en un lector insaciable, y bajo la tutela de otro preso, el doctor psiquiatra Marcelino Feal, Mestre Gutiérrez se hizo psicoanalista “sin título”. Durante varios años, le dio psicoterapia a decenas de reclusos.
Fue considerado por muchos presos como uno de los verdaderos líderes del presidio político cubano. Incontables compañeros han comentado que el inmenso respeto y admiración que sentían por Mestre Gutiérrez se debían a la entereza, generosidad, modestia, convicciones democráticas y brillantez de un hombre rico que arriesgó todo por su país. A pesar de perder sus cuantiosos bienes materiales y la presencia de su esposa y sus hijos, “Ramón jamás cayó en el lamento ni en el resentimiento ni en la prepotencia del aristócrata cobarde venido a menos. Era un aristócrata de verdad que se ganó los títulos nobiliarios por sus méritos increíbles: Era sencillo, desprendido, realista, sincero, valiente, con un tremendo sentido del humor”, en las palabras su hermano de lucha, Nicolás Pérez Diez-Argüelles, fallecido en el exilio en 2017.
Estando preso Mestre Gutiérrez volvió a encontrarse con la mujer que se convertiría en su segunda esposa, Carmina Trueba Campa, una ex prisionera política. Trueba Campa le daba ayuda y proveía alimentación a muchos de sus compañeros encarcelados.
Tras cumplir 18 años de condena, Mestre Gutiérrez fue puesto en libertad condicional. Luego, sería uno de los presos beneficiados por el llamado Diálogo entre Estados Unidos y Cuba. El enviado estadounidense más conocido de ese proceso fue el banquero cubanoamericano Bernardo Benes, quien logró la excarcelación y salida de Cuba de unos 3,600 presos políticos. Gracias a esa gestión, Mestre Gutiérrez pudo abandonar Cuba en 1979 rumbo a Panamá y luego a Estados Unidos, donde se reunió con sus hijos y con Trueba Campa.
En 1980 volvió a fundar en Miami una compañía constructora bajo el nombre de Naroca Construction Company, la cual ha edificado bancos, centros comerciales, casas, apartamentos para personas de bajos ingresos y la urbanización Monticello , entre otras obras.
En el exilio Mestre Gutiérrez prosiguió su compromiso cívico, dándole apoyo y participando en las actividades de grupos opositores a la dictadura castrista, instituciones caritativas y políticos electos a nivel local y estatal. En el año 2001, creó con otros expresos y expresas, “Sisters and Brothers Forever”, una organización sin fines de lucro que le ha brindado variados servicios sociales a miles de expresos y expresas políticas cubanas radicadas en Miami.
Ramón Mestre Gutiérrez vivió entregado a su familia, sus amigos y los perros. Apasionado de los negocios y la lectura de obras de historia y política, le encantaba cocinar y organizar grandes
reuniones sociales en su casa para sus afectos. Fue un devoto de Cuba y su libertad hasta el día de su muerte.
Además de su viuda Carmina, lo sobreviven sus hijos Ramón, Pedro Pablo, Percy, José, y Adelaida Whitley Mestre, sus nueras Pamelia Mestre y la doctora Marele Orozco, y cinco nietos, Jolie, Peter Paul, Layla Sofía, Ramón Antonio y Fiona. En lugar de enviar flores, la familia pide que se hagan donaciones en nombre de Ramón Mestre Gutiérrez a, The Humane Society of the United States, 1255 23rd Street, NW, Suite 450, Washington, DC 20037
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