Te adoro, Oh Dios y Reconozco
que no soy nada ante tu Divina
majestad. Tu solo eres vida,
verdad, belleza y bondad.
Te glorifico, te adoro, te doy
gracias y te amo, desvalido e
indigno como soy, en union con
tu hijo Jesucristo, nuestro Salvador
y hermano. Deseo Servirte para
complacerte obedecerte y amarte
siempre en union con la Inmaculada Virgen
Maria, Madre de Dios y Madre Nuestra.
Envia tu Espiritu Santo para que
me ilumine me corrija y me guie en el
rumbo de tus mandamientos y en toda
perfeccion, mientras espero por la
felicidad celestial, cuando te glorifique
por los siglos de los siglos
Amen.