
Born on April 29, 1933, in San José, Costa Rica, Alberto brought with him a quiet strength and a fierce love for his family when he made his home in the United States. For decades, he lived in Homestead, where he built a life centered on family, and hard work.
Alberto was married to his beloved wife, Ninfa Lopez, for many years—a partnership filled with unwavering support, laughter, and deep love.
Throughout their marriage, Alberto proudly took on the role of the family’s main cook, creating countless meals that brought his family together around the table. His cooking was more than nourishment—it was an expression of his love.
He worked as a skilled machinist, a trade that reflected his meticulous nature and dedication to doing things right.
Alberto will be remembered for his strong work ethic, his quiet warmth, and the way he cared for those around him—most often through the meals he prepared and the steady presence he provided. His legacy lives on in the lives he touched and the family he cherished.
He is survived by his wife, Ninfa, and their three sons, as well as a loving extended family and many friends who will miss him dearly.
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Alberto Lopez, un esposo y padre devoto, falleció pacíficamente el 2 de septiembre de 2025, a la edad de 92 años en Homestead, Florida.
Nacido el 29 de abril de 1933 en San José, Costa Rica, Alberto llegó a los Estados Unidos con una fuerza silenciosa y un profundo amor por su familia. Durante décadas, vivió en Homestead, donde construyó una vida centrada en la familia y el trabajo duro.
Alberto estuvo casado durante muchos años con su amada esposa, Ninfa Lopez, en una unión llena de apoyo incondicional, risas y un amor profundo.
A lo largo de su matrimonio, Alberto asumió con orgullo el papel de cocinero principal de la familia, preparando innumerables comidas que reunían a sus seres queridos alrededor de la mesa. Su cocina era más que alimento: era una expresión de su amor.
Trabajó como un hábil maquinista, un oficio que reflejaba su naturaleza meticulosa y su dedicación a hacer las cosas bien.
Alberto será recordado por su fuerte ética de trabajo, su calidez tranquila y la forma en que cuidaba de quienes lo rodeaban—muchas veces a través de los platos que preparaba y la presencia constante que ofrecía. Su legado vive en las vidas que tocó y en la familia que tanto amó.
Le sobreviven su esposa, Ninfa, y sus tres hijos, así como una familia extendida llena de amor y muchos amigos que lo extrañarán profundamente.
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