

Don Jaimito, dad, abuelo, papi, Jaime; people knew him by many names in many languages. His story is scattered across continents and eras. Everybody has a small piece of his life but nobody has the whole story. Now with his loss we are all realizing how many of us there are who lost him, from Nigeria to Colombia, from Japan to Spain, from New York to Portland.
His childhood began in a little village of 5000 people. He speaks of growing up a child without TV and unaware of the rest of the world.
At 12 he began to learn from the only architect in the town and at 14 he designed the town cinema that was built by his father. It was the the beginning of a long career of design and construction that led him across the globe.
His father passed away when he was 15, after which he went to Bogota to finish his studies. In Colombia he married Elsa Correa and had 2 sons Jaime Orlando and Jose Alfredo.
At 26 he arrived in America and his adventures continued. He built cement boats. He went to Woodstock. He lived in New York. He remarried Kathryn Blackstock and had 2 more sons. Jeffery William and Justin Francis.
At 34 he left America, first to Nigeria, then to Indonesia, and finally back to Kaduna in Nigeria where he lived the next 35 years.
In Nigeria he had a farm. He built everything from schools, factories, and water systems to toilets and water well pumps in the small villages. He donated blood, paid for children's school tuition, helped restaurant entrepreneurs, took care of strangers and shared his wisdom to anyone who asked for help.
At 70 he left Nigeria while fighting his first bout of cancer which he defeated. He retired back to his little town in Colombia which had now grown into a city in his absence.
He spent his last days in Portland with family. He fought bravely against cancer for the second time.
He finally lost and we lost him. His adventures continue somewhere else. I can tell you more to this story when I follow his path.
He is preceded in death by his parents Alfredo Barrera and Ana Tulia Camargo his sister Marina and by his eldest son Jaime Orlando.
He is survived by Kathryn, Jeffery , Justin , Jose, Elsa, his younger brother Hernando , the families of his sons, grand-children, and countless cousins aunts uncles and friends spread across the world in Nigeria, Colombia, Spain, USA and Japan.
In lieu of flowers please visit http://www.hopeopensdoors.org
-------------------
Don Jaimito, Dad, abuelo, grandpa, papi, Jaime; se le conoció por muchos nombres y en muchas lenguas. Su historia se extiende a lo largo de varios continentes y varias décadas. Todos conocemos una pequeña parte de su vida pero no la historia completa. Ahora que ya no está entre nosotros, nos estamos dando cuenta de cuántos somos quiénes le hemos perdido, de Nigeria a Colombia, de Japón a España, de Nueva York a Portland.
Su infancia transcurrió en un pueblo de 5000 personas. Nos describía como no tuvo televisor y casi desconocía la existencia del resto del mundo.
A los 12 años conoció al único arquitecto que había en el pueblo y comenzó su aprendizaje, y a los 14 años diseñó el cine local que luego sería construido por su padre. Fue el comienzo de una larga carrera dedicada a la arquitectura y la construcción que le llevaría por todo el mundo.
Su padre falleció cuando tenía 15 años, tras el cual se mudó a Bogotá para continuar con su formación. En Colombia se casó con Elsa Correa y fruto de esta unión nacieron Jaime Orlando y José Alfredo.
A los 26 años emigró a los Estados Unidos y su aventuras continuaron. Trabajó en la construcción de barcos de cemento. Estuvo en Woodstock. Vivió en Nueva York. Conoció y se casó con Kathryn Blackstock y tuvo otros dos hijos, Jeffery William y Justin Francis.
A los 34 años dejó los Estados Unidos para trabajar primero en Nigeria, luego en Indonesia, y finalmente de nuevo en Kaduna, Nigeria, donde viviría los siguientes 35 años de su vida.
En Nigeria tuvo una granja. Construyó de todo, desde colegios, factorías y sistemas de canalización de agua hasta letrinas y pequeñas bombas de agua en aldeas. Donó sangre, pagó matriculares escolares a incontables niños, ayudó a emprendedores locales, cuidó de desconocidos y compartió su sabiduría con cualquier persona que se acercaba a él.
A la edad de 70 tuvo que abandonar Nigeria por razones de salud, había empezado su lucha contra el cáncer y lo conseguiría derrotar. Se reinstaló de nuevo en su pueblo natal en Colombia que se había convertido durante su ausencia en una pequeña ciudad.
Pasó sus últimos días en Portland con su familia. Lucho de nuevo valientemente contra el cáncer que había reaparecido.
Finalmente ganó el cáncer y nosotros le perdimos. Sus aventuras continúan en otro lugar. Te podré contar más de su historia cuando me toque seguirle hasta ahí.
Le precedieron, ya fallecidos, sus padres Alfredo Barrera y Ana Tulia Camargo, su hermana Marina y su hijo primogénito Jaime Orlando.
Le recuerda, su familia, Kathryn, José, Jeffery, Justin, Elsa, su hermano menor Hernando, las familias de sus hijos, sus nietos, y un sinfín de primos, tíos y amigos esparcidos por todo el mundo en Nigeria, Colombia, España, los Estados Unidos y Japón.
En lugar de flores por favor visite http://www.hopeopensdoors.org
Partager l'avis de décèsPARTAGER
v.1.18.0