

To our beloved father…we ask Jehovah to extend to you his great mercy, and to remember you for your good qualities. Your children love you and respect you deeply as you have left a deep impression on us of love and gratitude. You will always be loved and remembered by: your wife Eva. Your brother Genaro. Your children, Olivia, Luis, Araceli, and Misael. Your grandchildren, Kristoffer, Nathaniel, Nahomi, and Antonia. We are grateful that you are sleeping peacefully in death, until we see you in the resurrection.
A velorio for Antonio will be held Saturday, August 16, 2025 from 9:00 AM to 11:30 AM at Pierce Brothers Crestlawn Mortuary, 11500 Arlington Ave, Riverside, CA 92505. A servicio funerario will occur Saturday, August 16, 2025 from 11:30 AM to 12:30 PM, 11500 Arlington Ave, Riverside, CA 92505. A sepelio will occur Saturday, August 16, 2025 from 12:30 PM to 1:30 PM at Pierce Brothers Crestlawn Memorial Park and Mortuary, 11500 Arlington Ave, Riverside, CA 92505. A reception will occur Saturday, August 16, 2025 from 1:30 PM to 3:30 PM, 11500 Arlington Ave, Riverside, CA 92505.
El sábado 2 de agosto, recibí un texto de parte de mi hermana Araceli. Me imaginé de qué se trataba, un día antes, estuve en su casa visitando a mi padre, y no se miraba bien. Mi madre me dijo que mi papá tenía días sin comer, y solamente podía tomar de una a dos cucharadas de agua, y que ni con líquido podía pasar sus medicamentos. Por meses temia que este día llegara y ya estaba aquí.
Tenemos algun control cuando planeamos el nacimiento de una vida, pero en cuanto a la muerte, no sabemos cuándo nos llega.
Me gustaria compartir con ustedes este Elogio para recordar las historias que mi padre me contaba.
Mi padre, Antonio Magana, nació el 9 de febrero de 1936, en El Zapote, Michoacán, México. Mis abuelos Feliciano y Cruz Magana tuvieron tres hijos. Antonio, Genaro, y Luis. Trágicamente mi abuela Cruz murió cuando mi papá tenía unos 7 años de edad, mi tío Genaro, 5, y el tío Luis como 8 meses. La vida en México estaba devastada por la revolución Mexicana, la corrupción, y la desigualdad social, eso hizo que la vida fuera muy difícil para la mayoría de familias de esa época.
Me gustaba escuchar las historias que me contaba mi padre.
Desde pequeño, mi padre, fue muy inquieto, y mi abuelo Feliciano batalló mucho con el. Fue muy difícil criar a sus tres hijos sin la ayuda de su esposa. Mi papá me contaba que siendo un niño de 8-9 años, se le escapaba al abuelo. Tenia qué caminar por horas para llegar con unas tías que vivían en Huapeo, otro rancho cercano al Zapote. Se recordaba del miedo que sentía cuando al caminar solo se le hacía de noche, escuchaba a los coyotes que lo seguían. Por no traer nada con qué defenderse, se levantaba un par de piedras del camino y con una piedra en cada mano, corria hasta llegar a la casa de una de sus tías. Al siguiente día le mandaban mensaje al abuelo, para avisarle dónde se encontraba su hijo.
A la edad de unos 14 años, mi padre decidio aventurar rumbo al los Estados Unidos hacia el Norte. En ese tiempo ya se escuchaba de los brazeros que venían a los Estados Unidos a trabajar y regresaban con mucho dinero. Mi padre joven, inquieto, y con ambición decidio abandonar su hogar, sin el permiso de su padre. Para financiar su aventura, le vendio una chiva de las que junto a su hermano Genaro le cuidaban al abuelo Feliciano. Ese mismo día abandono a su hermano Genaro en el cerro y lo dejo a cargo del resto de la manada de chivas.
Mi padre le dio instrucciones al tío Genaro que tan sólo tenia unos 12 años, que se regresara a la casa con la manada de chivas ya por la tarde. Para esas horas mi padre ya venía en su aventura rumbo al Norte. Desde su rancho viajo en autobús hasta Guadalajara. Después en otro autobús viajo hasta que llego al estado de Sinaloa donde se le agoto el dinero y se vio obligado a buscar trabajo. En Sinaloa batallo para conseguir trabajo por ser tan joven de tan sólo unos 14 años. Finalmente, consiguio trabajo en el campo y recupero sus fondos para continuar con su aventura. Llego a Sonora donde también tuvo que trabajar para poder continuar hasta llegar al valle de Baja California, cerca de Mexicali. Llego al hejido Michoacán donde consiguio trabajo y conocio a Remedios Rangel. Afortunadamente Remedios era del Zapote, Michoacán, y conocía a mi abuelo Feliciano.
Remedios y su esposa se compadecieron de mi padre y lo trataron como a uno de la familia. Cuando mi padre les conto de su aventura, Remedios lo regaño y le ayudo a escribirle una carta al abuelo. Me imagino la alegría de mi abuelo, al recibir noticias de su hijo, y saber que se encontraba bien.
A la edad de 17 años, mi padre, finalmente cruzo hasta California, Estados Unidos. En 1953, California recibia a todo trabajador del campo bajo el programa de brazeros incluyendo tambien a los ilegales.
A sus 17 años, mi padre ya contaba con años de experiencia como trabajador del campo. A pesar de su edad, y de ser ilegal, no batallo para conseguir trabajo. Después de un tiempo regreso a su tierra, el Zapote, Michoacán. Gracias a su persistencia y a su duro trabajo, esto le permitio vivir una vida más cómoda. Mi padre joven, de algunos 18 años de edad, realizo lo que muchos de su edad y mayores deseaban. Eso animo a otros de su rancho, a emigrar a los Estados Unidos, para mejorar la calidad de sus vidas. En esos tiempos, la mayoría de las familias mexicanas vivían en la pobreza. Me conto mi padre que cuando regresó a su rancho El Zapote, se compro su primera bicicleta, que era de la marca Búfalo. Entro al Zapote en su bicicleta nueva, y con su pistola a la cintura. Era la admiración de toda la gente que lo miraba llegar. A mi padre, le encantaba llamar la atención.
Con el tiempo conocio a mi madre Eva y decidieron casarse, mi padre tenía 25 años y mi madre tenia 18 años de edad.
Al año de casados, nacio Olivia mi hermana, y como a los dos años y medio despues nací yo en 1964. Desde 1963, mi padre había logrado emigrar legalmente y eso le permitio trabajar la mayor parte del año en California donde trabajo principalmente en el campo.
Para el año 1965, con la ayuda de mi abuelo Tarcicio, mi padre emigro legalmente a mi madre, a mi hermana, y a mí. Tengo memorias opacas de vivir de pueblo en pueblo desde Placentia, California Sur hasta Stockton, California Norte. Viajábamos tras las temporadas de trabajo de mis padres, siguiendo el trabajo de agrícultura. Regresábamos a México algunos años para fiestas tradicionales de fin de año. Cuando cumpli la edad para comenzar la primaria escolar, mis padres decidieron dejarnos a mi hermana y a mí a cargo de una de mis tías, en la ciudad donde asistíamos a la escuela primaria. Eso evito la interrupcion de nuestros estudios para no tener que cambiar de escuelas varias veces al año. Estando en Mexico mi hermana y yo, nos fue posible estudiar sin interrupcion toda la primaria.
Al pasar los años nacio mi hermana menor Araceli y mi hermano menor Misael. Fue cuando mis padres decidieron reunir a toda su familia para establecernos en un pueblo fijo de California. Vivimos unos años en Placentia, en el condado de Orange. Después en 1977, mi padre compro su primer casa en Corona, en el condado de Riverside. En esa casa crecimos hasta llegar a la edad de adultos.
Para mi padre, el establecerse y criar a sus cuatro hijos, fue un reto. Mi Padre perdio a su madre desde los 7 años de edad y abandono el hogar de su Padre desde los 14 años, prácticamente se crio solo. No tuvo un ejemplo de una familia formal. Ahora comprendo por qué se le hacía difícil enfrentar problemas familiares. Para mi padre, el trabajo era como su terapia. Fue lo que mas le ayudo a sobrevivir desde que era un niño.
Otra cosa que le encantaba a mi padre era la musica, especialmente la banda de instrumentos de aire. Hasta les pagaba a los de la banda para que le permitieran tocar en el grupo . A sus 89 años de edad, no podía aceptar que su tiempo en este mundo ya estaba concluyendo, todavía tenía esperanza de recuperarse y regresar a trabajar. Mi padre siempre nos demostró el amor que le tenía a su familia. Nunca nos faltó nada y siempre nos apoyó, especialmente para estudiar y salir adelante. Gracias a su duro trabajo, no sufrimos lo que él sí sufrió desde temprana edad. Mi padre murio el 2 de agosto a horas tempranas de la mañana. Tuvo una muerte tranquila, a pesar que no deseaba morir, y el ya duerme en la muerte.
De mi parte y de la familia Magaña aprovechamos esta ocasion para agradecerles a todos los presentes por su apoyo y la atención prestada. Hoy estamos tristemente enterrando el cuerpo de mi padre. Yo tuve la oportunidad de despedírme de mi padre, en vida. Muchos de ustedes saben que la mayor parte de sus hijos y su esposa somos Testigos de Jehová. Representando a la familia les quiero decir que respetamos el derecho de libertad religiosa de todos incluyendo el de nuestro padre. Mi papá se consideraba Católico creyente, pero no practicante. Se le preguntó directamente en cuanto a sus deseos funerarios. Y algo que si dejó muy claro es que no quería ser incinerado, incluso ya tenía sus arreglos fúnebres desde hace unos 18 años. No quizo servicio de Sacerdote ni que le rezaran un rosario.
Sus servicios los dejó a cargo de su esposa y sus hijos. Nosotros creemos en las buenas nuevas del reino que se llevaran acabo aquí en la tierra y como organización mundial seguimos ese modelo alrededor del mundo.
Esperamos el reino, del cual Jesús enseñó a sus apóstoles a pedir en oracion en el evanjelio de Mateo 6:9-10.
Donde dice, “ustedes deben orar de esta manera: padre, nuestro que estás en los cielos, santificado, sea tu nombre, que se haga tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra…
Esperamos con anhelo el tiempo del cual el apóstol Juan escribió hace casi 2000 años en el libro de Apocalipsis 21:4 donde dice “ y le secará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza, ni llanto ni dolor. Las cosas anteriores han desaparecido. Tenemos fe de qué estas promesas se cumplirán en un futuro cercano.
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