

El Ingeniero, como sus amigos y algunos de sus compañeros de trabajo lo llamaban, nació a mediados del siglo XX, en el centro del universo, Uzeta, Municipio de Ahuacatlán, Nayarit, México. Fue, el segundo de siete hijos de las Sra. Guadalupe Altamirano Sánchez. Creció pobre y desde muy pequeño se dedicó a la agricultura, trabajando en las huertas y parcelas de sus abuelos. Con mucho esfuerzo y sacrificio, logro obtener los fondos económicos necesarios para poder estudiar y titularse como Ingeniero Agrónomo de La Universidad Autónoma de Nayarit en Tepic. Ejerció por más de 20 años, aun antes de tener su título, ya que la agricultura había formado parte de su vida desde la infancia. Durante su estadía en Tepic, conoció a su esposa Beatriz E. Bautista con quien eventualmente se casaria en Agosto 22 de 1981 y tendrian a sus dos hijos, Xavier y Lizzeth.
A finales de los años 90s, con mucha incertidumbre, pero lleno de ilusión y esperanza, decidió inmigrar a los Estado Unidos, dejando su profesión a un lado para así proveerles un mejor futuro a su esposa e hijos. Una vez aquí, con mucho orgullo y dedicación, trabajó como conserje en el edificio de Intel en Santa Clara, California por más de 20 años. Su trabajo, siempre lo desempeño con inmensa dedicación y ética profesional, al grado en que varias ocasiones no asistía a eventos familiares porque su trabajo era primordial. En raras ocasiones, tomaba vacaciones y esas ocasiones consistían en eventos verdaderamente importantes o cuando sus familiares de México venían de visita.
Mas allá de su trabajo, él fue un hombre extremadamente agradecido con todos lo que le brindaban su ayuda o amistad. A él, le gustaba pagar los favores con creces y a la vez ayudar a todos sus amigos, compañeros laborales y familia, siempre buscando algo que hacer o arreglar. Fue un hombre muy activo y le gustaba trabajar en su carro y en los jardines de las casas de sus hijos o de sus vecinos. En pocas palabras, él era un hombre que tenía amor por el trabajo manual de todo tipo. Para él, sus hijos eran su orgullo y el verlos realizados era su realización misma. Su más grande anhelo era ser abuelo, lo cual pudo disfrútarlo a lo máximo por 17 meses. Durante ese tiempo fue el abuelo más dedicado y amoroso del mundo. Amaba a su nieto como a la vida misma y se lo demostraba cada vez que en sus brazos lo tenía. En pocas palabras, haber sido abuelo fue su sueño hecho realidad y algo que mencionaba a todo mundo con mucho orgullo.
Finalmente, él fue un hombre que tenía sus gustos, era de buen apetito y disfrutaba mucho la comida. También le fascinaba el baloncesto, y llego a presenciar varios partidos de la NBA y hasta una final. Por último, está su afición por la música tradicional mexicana, especialmente de Vicente Fernández de quien siempre presenciaba sus conciertos. Tal vez, he de allí que se deriva uno de sus pasatiempos, la poesía. Ya que en su partida dejo más 50 poemas escritos, los cuales demuestran lo que anhelaba, fue, quería y logro en esta vida.
El ingeniero falleció en casa, rodeado de su familia que tanto lo quiso, el viernes 4 de diciembre del 2020. Le sobreviven sus seis hermanos, su esposa Beatriz E. Bautista de Flores, sus hijos Lizzeth (Xicayan) Posadas y Xavier (Ana Iris) Flores, y su nieto Xavier Adel Flores Jr.
Antes de su partida, nos dejó estas palabras, las cuales deseamos compartir…
Aquí...
Estoy solo, nadie se acuerda de mi
y ahora que me encuentro aquí
más y más la soledad se apodera de mi
Acompañado de esta soledad
me pongo yo a pensar
esta es mi nueva realidad
pues ya he dejado de caminar
Hoy mi esposa vive su realidad
mis hijos también por igual
pero mi corazón les grita…
¡Por favor, no me vallan a olvidar!!
AFA
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