Carlos Antonio, residente de San Juan, Puerto Rico, será recordado como un hombre aventurero, gentil, trabajador, honesto, humorístico y querido por quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Su presencia dejó una huella serena y firme, marcada por la dedicación cotidiana y una manera de ser que inspiraba confianza y cercanía.
Su memoria permanecerá con gratitud y respeto en todos aquellos que lo acompañaron a lo largo de su vida y que hoy honran su legado.