

1 de enero de 1941 – 28 de abril de 2025
Ramón nació en Hadchit, El Líbano, el 1 de enero de 1941, fruto del amor de sus padres Wadih y Samia. Partió en paz hacia la Casa del Padre el 28 de abril de 2025, en el Hospital Pavía, tras una larga enfermedad que enfrentó con fe, dignidad y fortaleza.
Desde su llegada a Puerto Rico el 11 de noviembre de 1966, Ramón construyó una vida llena de amor, trabajo y dedicación. Aunque su sangre era orgullosamente libanesa, su corazón encontró un segundo hogar en esta isla, que lo acogió y que él amó profundamente. Residió por décadas en Jardines de Caparra, en Bayamón, donde sembró amistades, tradiciones y fe.
Conocido por muchos como Don Ramón o cariñosamente “Giddah”, fue un hombre excepcional: tierno, sabio, generoso y profundamente humano. Su amor incondicional tocó a su familia inmediata y extendida, amigos o cualquier persona que tuviera un en encuentro con él, sin importar en qué rincón del mundo se encontraran —Puerto Rico, Estados Unidos, Líbano o Australia—, él siempre estaba presente con una palabra, una llamada o una oración.
Fue un hombre de fe inquebrantable, devoto maronita y católico ejemplar. Humilde y lleno de sabiduría, irradiaba una espiritualidad profunda que inspiraba a quienes lo rodeaban. Don Ramón vivió su fe no solo en la oración, sino también en la acción: siempre dispuesto a servir, aconsejar, corregir con amor, o simplemente escuchar. Su corazón, su mente y sus manos siempre estuvieron al servicio de los demás.
Ingenioso, observador y creativo, aprendía rápido y sabía un poco de todo. Fue un trabajador incansable y un pilar fundamental para su familia. Su legado también vive en su cocina: por casi 40 años, compartió su talento culinario desde su carrito de “hot dogs” frente a San Patricio Plaza, donde su famosa receta de cebollas guisadas se convirtió en parte del sabor de la comunidad. Ya retirado, dedicó aún más tiempo a su vida espiritual, siendo un miembro activo de su parroquia San Miguel Arcangel de Jardines de Caparra.
Ramón fue precedido en la vida eterna por sus padres, sus hermanos y su querida esposa, Socorro “Cuqui” Salim Mudafort, con quien compartió 30 años de amor y compañerismo.
Su memoria vive en sus hijos: Antonio Isaac y su esposa Mayra Nevárez, Raymond Isaac y su esposa Lillian Rodríguez y Wadi José Isaac y su esposa Maribel Rivera; y en sus amados nietos: Rafael, Kiara, Bianca, Francisco, Gabriel y Samir. También le sobreviven numerosos sobrinos, primos, cuñadas y amigos, quienes hoy celebran su vida y dan gracias por haberlo conocido.
Aunque su ausencia deja un vacío inmenso, nos consuela saber que Ramón descansa ya en los brazos amorosos de su Señor y Redentor, rodeado por quienes partieron antes que él. Extrañaremos su sonrisa contagiosa, su alegría, su sabiduría, sus oraciones y, por supuesto, sus inigualables comidas.
Descanso eterno concédele, Señor, y brille para él la luz perpetua. Que el alma de Ramón y la de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
Oración a San Charbel Makhlouf (Santo Patrón de El Líbano)
¡Oh santo venerado! Tú que llevaste una vida de silencio, oración y entrega total a Dios, intercede por nosotros para que nuestra fe crezca, nuestras intenciones sean puras y nuestras almas encuentren consuelo. Tú que hiciste milagros, que sanaste cuerpos y corazones, mira con misericordia a quienes hoy lloramos la partida de nuestro amado Ramón, y ayúdanos a seguir su ejemplo de bondad y servicio. Amén.
Partager l'avis de décèsPARTAGER
v.1.18.0