

Born in Zacatecas, Mexico, Enrique’s life journey began with a move to Tijuana at the age of two. As an adult, he relocated to Los Angeles before eventually settling in Santa Ana in 1973, where he remained a devoted resident for the rest of his life.
Enrique was a man of quiet strength and a dedicated provider. He spent over 27 years as a forklift driver for Cal-Compack Foods, demonstrating a loyal work ethic. Following the company’s relocation, Enrique transitioned into a second career as a Certified Nursing Assistant (CNA). For 11 years, he provided compassionate care to patients before his well-earned retirement.
A man of profound faith, Enrique gave his life to Christ in October of 1977. His relationship with the Lord was central to his identity and guided the peaceful way he walked through the world. While he was a quiet man by nature, those who knew him best will deeply miss his unique sense of humor and gentle spirit.
In 1976, Enrique married Ampelia Bugarin, and together they had two daughters (Cecilia & Bertha) during their eleven-year marriage. He later married Teresa Olea in 1993, his widow, and together they raised three children (Daniel, Josue, & Raquel). Enrique was a devoted family man whose greatest legacy is the family he loved so dearly.
He is survived by his wife, Teresa Rubalcava; his five children, Cecilia, Bertha, Daniel, Josue, and Raquel; one grandson, Emiliano, and his son-in-law Michael Padilla.
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Enrique Rubalcava, conocido cariñosamente como “Henry” por sus hermanos y amigos cercanos, falleció el 1 de enero de 2026 en Lake Forest, California.
Nacido en Zacatecas, México, el viaje de vida de Enrique comenzó con su traslado a Tijuana a los dos años de edad. Ya como adulto, se mudó a Los Ángeles antes de establecerse finalmente en Santa Ana en 1973, donde fue un residente dedicado por el resto de su vida.
Enrique fue un hombre de fuerza silenciosa y un proveedor entregado a su familia. Trabajó durante más de 27 años como conductor de montacargas para Cal-Compack Foods, demostrando una ética de trabajo leal. Tras la reubicación de la empresa, Enrique hizo una transición hacia una segunda carrera como Asistente de Enfermería Certificado (CNA). Durante 11 años, brindó cuidados compasivos a sus pacientes antes de su jubilación.
Hombre de profunda fe, Enrique entregó su vida a Cristo en octubre de 1977. Su relación con el Señor fue el pilar de su identidad y guió la manera pacífica en la que caminó por la tierra. Aunque era un hombre reservado y tranquilo por naturaleza, quienes mejor lo conocieron extrañarán profundamente su sentido del humor único y su espíritu gentil.
En 1976, Enrique se casó con Ampelia Bugarín, con quien tuvo dos hijas (Cecilia y Bertha) durante su matrimonio de once años. Más tarde se casó con Teresa Olea y juntos criaron a tres hijos (Daniel, Josue y Raquel). Enrique fue un hombre de familia devoto, cuyo mayor legado es la familia que tanto amó.
Le sobreviven su esposa, Teresa Rubalcava; sus cinco hijos, Cecilia, Bertha, Daniel, Josué y Raquel; su amado nieto, Emiliano, y su yerno Michael Padilla.
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v.1.18.0