

María Eugenia González Barreat, lovingly known as Maru, was born on March 23, 1947, in Maracay, Estado Aragua, Venezuela. She was the cherished daughter of Dr. Carlos Inocente González Blank and Carmen Esther Barreat Soto, and grew up alongside her siblings Carlos Fidel, Carmen Matilde, and Eduardo Jose González Barreat in a family grounded in education, values, faith, consistency, passion, and dedication.
Mary was a hardworking single mother of four, ahead of her time. She pursued a career as a veterinary doctor and became a pioneer in creating professional magazines about the importance of agriculture in Venezuela, bringing veterinary news and practices to those in the industry—an uncommon and remarkable path for a woman of her generation. She traveled to multiple countries and cities, obtaining the newest information on various agricultural industries. Her work earned her recognition and respect in her field, where she stood out not only for her knowledge but also for her vision, discipline, and innovation.
Beyond her professional accomplishments, Maru’s true legacy lives in her family. She was a devoted mother to Nathalia, Carolina, Verónica, and Eduardo Hurtado González. Her love multiplied through her grandchildren: Nathalia, Claudia, Álvaro, Camila, Sarah, Eduardo, Adrián, and María Victoria, and continued to grow with her great-grandchildren: Río, Obi, and Malú.
She was known by many names, each reflecting a stage of her life and the love surrounding her, Maru to her earliest friends and Mary later in life, but always the same warm, generous, passionate, and compassionate soul. In many moments, she was the life of the party, dancing and being fully present with those who shared those moments with her.
Maru had a deep love for horses, dogs, pigs, cows, and farm life, finding joy and peace in nature. She valued friendship deeply and maintained lifelong relationships, a testament to her loyalty and the genuine kindness she offered to others. She was always ready to help, always present, always giving.
As a mother and grandmother, she was exceptional, guided by strong values, unwavering dedication, and unconditional love. A strong matriarch, she embodied integrity, consistency, and hard work, remaining deeply present with her children and shaping generations beyond her own.
Mary was diagnosed with early-onset frontotemporal dementia, a condition that affects behavior, personality, and communication as the brain gradually changes. Yet, even through this difficult journey, Maru showed extraordinary presence and love, often trying to verbalize “Te amo,” I love you. Until her very last day, she remained connected to those she loved, making her presence felt in ways that words could no longer express, because her essence always spoke for itself.
Maru’s life was as full as it could be, rich in love, purpose, and impact. Her legacy lives on in the family she built, the values she passed down, and the many lives she touched, continuing to transcend beyond time. Her soul lives on through her family and in the love and service they offer to others today.
SPANISH
María Eugenia González Barreat, conocida con cariño como Maru, nació el 23 de marzo de 1947 en Maracay, estado Aragua, Venezuela. Fue la querida hija del Dr. Carlos Inocente González Blank y Carmen Esther Barreat Soto, y creció junto a sus hermanos Carlos Fidel, Carmen Matilde y Eduardo Jose González Barreat en una familia basada en la educación, los valores, la fe, la constancia, la pasión y la dedicación.
Mary fue una madre soltera de cuatro hijos, trabajadora y adelantada a su tiempo. Desarrolló una carrera como médica veterinaria y se convirtió en pionera en la creación de revistas profesionales sobre la importancia de la agricultura en Venezuela, llevando noticias y prácticas veterinarias a quienes formaban parte del sector, un camino poco común y admirable para una mujer de su generación. Viajó a múltiples países y ciudades, obteniendo la información más actualizada sobre diversas industrias agrícolas. Su trabajo le otorgó reconocimiento y respeto en su campo, donde destacó no solo por su conocimiento, sino también por su visión, disciplina e innovación.
Más allá de sus logros profesionales, el verdadero legado de Maru vive en su familia. Fue una madre dedicada para Nathalia, Carolina, Verónica y Eduardo Hurtado González. Su amor se multiplicó a través de sus nietos: Nathalia, Claudia, Álvaro, Camila, Sarah, Eduardo, Adrián y María Victoria y continuó creciendo con sus bisnietos: Río, Obi y Malú.
Fue conocida por muchos nombres, cada uno reflejando una etapa de su vida y el amor que la rodeaba Maru para sus primeros amigos y Mary en años posteriores pero siempre la misma alma cálida, generosa, apasionada y compasiva. En muchos momentos, fue el alma de la fiesta, bailando y estando plenamente presente con quienes compartían esos instantes con ella.
Maru sentía un profundo amor por los caballos, los perros, los cerdos, las vacas y la vida en el campo, encontrando en la naturaleza alegría y paz. Valoraba profundamente la amistad y mantuvo relaciones de toda la vida, testimonio de su lealtad y de la genuina bondad que ofrecía a los demás. Siempre estaba dispuesta a ayudar, siempre presente, siempre dando.
Como madre y abuela, fue excepcional guiada por valores sólidos, una dedicación inquebrantable y un amor incondicional. Fue una matriarca fuerte, que encarnó la integridad, la constancia y el trabajo arduo, permaneciendo profundamente presente con sus hijos y moldeando generaciones más allá de la suya.
Mary fue diagnosticada con demencia frontotemporal de inicio temprano, una condición que afecta el comportamiento, la personalidad y la comunicación a medida que el cerebro cambia progresivamente. Sin embargo, incluso a través de este difícil proceso, Maru mostró una presencia y un amor extraordinarios, intentando con frecuencia expresar “Te amo”. Hasta su último día, permaneció conectada con quienes amaba, haciendo sentir su presencia de maneras que las palabras ya no podían expresar, porque su esencia siempre habló por sí sola.
La vida de Maru fue tan plena como podía ser rica en amor, propósito e impacto. Su legado vive en la familia que formó, en los valores que transmitió y en las muchas vidas que tocó, trascendiendo más allá del tiempo. Su alma vive en cada miembro de su familia y en el amor y servicio que hoy brindan a los demás.
"Wonderful, Wonderful, Wonderful"
A Funeral Mass will be held at Saint Faustina Catholic Church, 28102 FM-1093, Fulshear, TX 77441, on April 14, 2026, beginning at 5:00 pm. A Funeral Mass will be held at St. Katharine Drexel Catholic Parish, 2501 S. Post Rd., Weston, FL 33327, on April 23, 2026, beginning at 5:00 pm.
Donations may be made to Alzheimer's Association (https://events.alz.org/fundraisers/claudiagonzalez/wonderful--wonderful--wonderful-) or to Cancer Research Institute (https://fundraise.cancerresearch.org/MariaEugeniaGonzalezB
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