Amado hijo. Es un dolor inmenso y una huella imborrable que has dejado en nuestro corazón. Fuiste un ser maravilloso con un corazón enorme y lleno de bondad, ahora solo nos queda el consuelo de que ya no sufrirás más descansa en paz en los brazos de Jehová nuestro padre celestial. Vivirás por siempre en nuestros corazones mi querido “Guero”