Luz Iñiguez Oropeza vivió rodeada de amor, compañía y cuidado constante junto a su hermana y su cuñado, y siempre en presencia de sus sobrinas y sobrinos, quienes la adoraban profundamente. Fue querida por todos. Durante sus 35 años en California, Luz disfrutó una vida plena, recorriendo y conociendo innumerables lugares, desde San Francisco hasta San Diego, creando recuerdos inolvidables en cada paso. Siempre estará en nuestros corazones.