Carmen Ana residía en Bayamón, Puerto Rico. Su presencia fue motivo de aprecio para quienes la conocieron, y su memoria permanece como un testimonio sereno del valor de una vida compartida con familia, amistades y comunidad.
Hoy, al despedirla, honramos su recuerdo con gratitud y recogimiento, y extendemos nuestras más sinceras condolencias a todos los que lamentan su partida. Su legado perdura en el cariño y la memoria de quienes la acompañaron a lo largo de su camino.