

Don Goyo se dedicó a su negocio en la plaza del mercado como carnicero. En su juventud tuvo seis hijos de su primer matrimonio. Luego se enamoró de una joven coameña y para poder verla, cogía pon con los militares para llegar al pueblo de Coámo en donde ensillaba un caballo y llegaba a donde vivía su doncella. Con ella tuvo siete hijos en PR, luego para los años 50 viajó a New York y allá tuvo al octavo hijo. En NY siguió desempeñándose como carnicero. Para el 2008 él llega a PR al pueblo de su amada esposa doña Sarah, Coámo y ahí vivió hasta el 2014 cuando se mudó a Levittown.
Padre, abuelo, tío, hermano, amigo. “DON GOYO” crió a sus hijos, nietos, biznietos y tataranietos con amor y sacrificio, un hombre recto, amoroso humilde y lleno de cariño para todo aquel que lo conocía, un hombre de fe y valores de esos que necesita Dios para llevar alegría al corazón de la gente. Goyito vamos a extrañar el “buenos días, dame café”, el “gracias”, el “te amo” y el “que hay”.
Gracia abuelo por darnos la oportunidad de haberte conocido, gracias por ser como fuiste con todos, simplemente el mejor PADRE, ABUELO Y ESPOSO SIEMPRE TE RECORDAREMOS Y NOS AFERRRAMOS A PROMESA DE DIOS Q NOS VOLVEREMO A VER. TE AMAMOS.
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