Nació el 18 de febrero de 1929 en Bayamón, Puerto Rico, lugar que también fue su residencia. Desde su Bayamón natal, Maria dejó una huella imborrable en quienes tuvieron el privilegio de conocerla y quererla.
Maria fue una mujer amada, valiente y resiliente, cuyo carácter reflejaba una fortaleza serena ante los retos de la vida. Con un corazón compasivo y bondadoso, se distinguió por ser dedicada, generosa y desinteresada, siempre atenta a las necesidades de los demás.
Su trato gentil, su paciencia y su manera considerada de escuchar y acompañar hicieron de ella un pilar de apoyo para su familia. Trabajadora incansable y honesta, vivió con integridad, guiada por una sabiduría que se manifestaba tanto en sus palabras como en sus acciones.
Le sobreviven sus hijos: Edwin Otero, José Sierra y Zaida Lara; así como 10 nietos, 11 biznietos y 9 tataranietos, quienes atesorarán su memoria y el ejemplo de vida que dejó.
Su legado permanecerá en la unión familiar, en las enseñanzas compartidas y en el cariño que supo sembrar con constancia y ternura.
Que descanse en paz Maria Colón Rodríguez. Su vida, marcada por amor, entrega y dignidad, será recordada con gratitud y respeto.