Nuestro amado Osvaldo partió al cielo de forma prematura e inesperada, dejándonos un vacío inmenso en el corazón. Concluyó su viaje en este mundo haciendo lo que más amaba: paracaidismo (“skydiving”). Dice adiós a esta tierra no solo haciendo lo que lo hacía feliz sino también cumpliendo su mayor deseo de saltar en Noruega, cuando lo sorprendió su viaje a la eternidad. Nos dejó un legado de lo que es ser un gran hombre, novio, compañero de vida/esposo, padre, hermano, primo y amigo. Ejemplo de un ser humano íntegro, estoico ante la adversidad y enfocado en cumplir sus metas. Vuela alto, querido Osvaldo. Dios te ha llamado y tienes que acudir a su morada. Descansa en paz.