Violeta residía en Toa Baja, Puerto Rico. Su vida será recordada con gratitud y consideración por quienes tuvieron el privilegio de conocerla y acompañarla a lo largo de los años.
Le sobreviven sus hijos: Daisy A. González Conde, Eduardo González Conde, Manuel M. Cabrera Conde y Mabel López Conde.
Que su memoria permanezca con dignidad y paz en el corazón de su familia y de todos los que la estimaron.