

Eduardo Pantoja Torres nació el 13 de octubre de 1973 en San Isidro, Abasolo, en el estado de Guanajuato, Mexico. Sus padres Espiridion Pantoja Reyes y Ma. Refugio Torres Arellano y otros vecinos del pueblo buscaron nuevas tierras y juntos formaron la comunidad de El Progreso en el cual creció y vivió hasta que emigró a los Estados Unidos. Fue también ahí en el Progreso donde formó su familia junto con su esposa Araceli Juarez y sus cuatro hijos: Eduardo, Verónica de los Ángeles, José Antonio y Elizabeth.
Eduardo siempre trabajó en el campo tanto en Mexico como aquí en los Estados Unidos. Fue un hombre muy amigable y muy generoso, respetuoso, sociable y muy responsable. Le gustaba convivir con la familia y los amigos y siempre trataba de tener la comida preparada cuando sabia que iba a tener visita en su casa. Un brindis con su hermana Rita le daba un toque especial a las comidas en las que sus hermanos Rita Y Juan Carlos estaban presentes. Su comida favorita era la carne asada y una salsita de molcajete o una ensalada de xoconostles.
Los últimos treinta años trabajo día y noche cuidando una huerta de arándanos de la cual se sentía orgulloso. Cuando alguien lo visitaba, siempre les daba un paseo por todo el rancho y les contaba de sus diferentes experiencias al cuidar de “sus hijas” las plantas que el mismo había injertado, plantado y cuidado. Aunque trabaja día y noche siempre tenía tiempo para atender a sus invitados: en algunas ocasiones esas visitas “de una hora” se extendían hasta las cuatro o cinco horas y, aun así, siempre faltaba tiempo porque siempre había algo que compartir. Era una persona que siempre estaba interesado en el bienestar de los demás. Durante los últimos cinco años fue un miembro de la parroquia Cristo Rey en Beaumont a la cual asistía a Misa de 6:00 PM de los sábados y a la Hora Santa los jueves.
Su esposa e hijos están agradecidos con todos sus familiares, amigos y patrones, en especial con su hermana Blanca y su familia, su sobrino José Luis Pantoja, sus hermanos Juan Carlos y Rita, sus patrones Shawn, Mr. Keith y Mrs. Theresa y sus hijas, su párroco padre Miguel M., su cuñado Felipe y su familia, el señor Raul Abarca y todos los miembros de Cristo Rey en especial los que lo visitaron en los últimos años.
Les ruego, hermanos, háganse como yo, pues yo también me he hecho como ustedes. Ningún agravio me han hecho. Pero saben que fue por causa de una enfermedad física que les anuncié el evangelio la primera vez. Y lo que para ustedes fue una prueba en mi condición física, que no despreciaron ni rechazaron, sino que me recibieron como un ángel de Dios, como a Cristo Jesús mismo. ¿Dónde está, pues, aquel sentido de bendición que tuvieron? Pues testigo soy en favor de ustedes de que, de ser posible, se hubieran sacado los ojos y me los hubieran dado. (Efesios 4:12-15).
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v.1.18.0