Baldemar fue un hombre de familia, dedicado plenamente a su esposa, hijos y nietos. Se distinguió por su arduo trabajo y compromiso, siempre asegurándose de brindar lo mejor a sus seres queridos. Disfrutaba pasar tiempo con sus nietos y apoyaba con gran pasión a su equipo de fútbol favorito de Morelia, Michoacán.
Le sobreviven su amada esposa, Cristina Tapia, su hijo Edgar Tapia, su nuera Jessica Tapia y sus adorados nietos Edgar, Eduardo y Esteban. Lo precedió en la eternidad su querida nieta Natalia Jessica.
Su ausencia deja un gran vacío en el corazón de quienes lo conocieron y amaron. Su memoria vivirá siempre en nuestras vidas.
Descansa en paz, Baldemar. Te extrañaremos profundamente.