siguiendo el camino que Dios me señaló. Tomé su
mano cuando escuché su llamada, volteé la
espalda y lo dejé todo. No me podía quedar ni un
día más para reír, amar, trabajar o jugar. Mi vida
ha sido plena de alegría y felicidad. Compartida
con mis seres queridos y amigos. Tal vez mi tiempo
se te hizo muy corto, ya no lo alargués con
aflicciones innecesarias. Levanta tu corazón y
comparte conmigo. Dios me necesita ahora,
El me ha puesto en Libertad.