

Ella nacio el 16 de febrero de 1933 en Villegas en Tecolotlán, Jalisco, México. A lo largo de su vida se distinguió por su buen corazón, su generosidad, su profundo amor por su familia y su gran devoción religiosa, dejando una huella imborrable en quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Le sobreviven sus hijos, Socorro, Jose Guadalupe, Jose Manuel, Alberto, Jesus, Carlos Martin y Michelle. Será recordada con amor por su sobrina Silvia a quien consideraba una hija, su yerno, sus nueras, nietos, bisnietos, su cuñado y sus cuñadas, amigos y vecinos.
● El Velorio se llevará a cabo el 10 de febrero, de 5:00 p.m. a 9:00 p.m. en la Chapel of the Roses, ubicada dentro de Glen Abbey Memorial.
● La sagrada Misa de cuerpo presente se celebrará el día 11 de febrero a las 11:00 a.m en la Iglesia Católica de Saint Michael, seguida por los servicios funerarios a las 12:30 p.m en Glen Abbey Memorial
La familia Hernandez agradece profundamente las múltiples muestras de cariño y apoyo recibidas en estos momentos de dolor.
Descanse en paz querida mama.
Eulogy:
Buenas noches querida familia y amigos, gracias por acompañarnos a honrar, despedir, y dar gracias a nuestra muy querida madre, Maria Lopez Hernandez, por todo el amor que nos dio, por sus enseñanzas, y todo lo que hizo por nosotros.
Ella fue abnegada esposa, madre, abuela, bisabuela, y tía, También fue buena suegra, cuñada, amiga y vecina. Todos los aqui presentes somos testimonio de la cantidad de vidas que ella toco.
Nuestra madre nació en Villegas, Jalisco, Mexico el 16 de febrero de 1933. Sus padres fueron Jose Lopez, y Francisca de Haro, ella fue la menor de 6 hermanos, Rojelia, Nieves, Antoli, Dolores, y Camerino. A los 14 años se fue a vivir a Tecolotlan, Jalisco, con su hermana Rogelia Preciado quien ya vivía en Tecolotlán. Alla conoció a nuestro padre José Maria Hernández, con quien se casó a los 17 años, el 26 de Diciembre de 1950. Ellos procrearon 8 hijos, 6 varones, Ramon, quien falleció de año y medio, Jose Guadalupe, Jose Manuel, Alberto, Jesus, y Carlos Martin, y dos mujeres, Socorro, y Martha Patricia, quien falleció a los 24 años. Ellos también fueron padres de crianza de su sobrina Silvia, y de su nieta Michelle. La pérdida de su hija Martha Patricia, y la de su esposo fueron los momentos más dolorosos que marcaron la vida de nuestra madre.
En 1954 ella con su esposo y su hija Socorro de solo unos meses, se vinieron a vivir a Tijuana, Baja California. Entre ella y nuestro padre y nuestro abuelo paterno Margarito Hernandez, construyeron una pequeña casa en el Cañón Pípila de la Colonia Hidalgo, donde vivieron por 5 años y en ese tiempo nacieron sus hijos Jose Guadalupe, y Jose Manuel. En 1961 se mudaron a su segunda casa que mandaron construir en La Colonia los Pinos, en la Mesa. Ellos obtuvieron su residencia permanente a Estados Unidos, en pausas, nuestro padre en 1954, ella y 5 de sus hijos en1964 y después los otros 2. Ya emigrados siguieron viviendo en Tijuana hasta 1977 que fue cuando se mudaron a National City, y aqui vivieron hasta el presente.. Posteriormente se naturalizaron, el en 1993 y ella en 1996.
Nuestra madre siempre se dedicó al hogar y a sus hijos y nietos, y solo trabajo fuera de casa por 10 años, en Buck Knives Inc. en el Cajon, y en Chula Vista CA. Su pasión era cocinar para sus hijos y nietos, y no podía llegar una visita a casa, a la que no le ofreciera de comer, un café, o un vaso de agua.
A ella le gustaba tener su casa siempre limpia y ordenada y a sus hijos y nietos siempre limpios y bien alimentados. Su felicidad era vernos disfrutar su riquísima comida.
Ella y nuestro padre siempre fueron muy generosos y hospitalarios y siempre ayudaron a sus padres y a su familia.
Cuando vivíamos en Tijuana con gusto recibian familiares, a quienes hospedaban en su casa ya sea en vacaciones, o mientras arreglaban sus pasaportes.
Ella siempre fue muy religiosa, y oraba con mucha devoción mañana, tarde y noche, pidiendo por sus hijos y nietos, y toda su familia, mandaba bendiciones a todos, hasta cuando dormía. Ella era devota de San Judas Tadeo, La Virgen de Guadalupe, y la Divina Providencia. Cuando éramos niños,ella siempre nos inculcó la religión católica, y nos llevaban a misa todos los Domingos, y tambien a la doctrina. Todos sus hijos fuimos bautizados, confirmados, y tambien hicimos la primera comunión.
Siempre recordamos como por las noches nos hincaba a rezar el Rosario, ella con un cinto en la mano por si alguno de nosotros se quería levantar, hablaba o se reía.
Tenia colección de rosarios que le regalaban y no podía dormir o salir de su casa sin su rosario.
Cuando había reuniones familiares, al final, le gustaba dar su bendición de uno por uno a sus hijos, nietos y sobrinos, y a quien se la pidiera.
Se ponia feliz cuando nos reuniamos en su casa en días de fiesta, o el Domingo a tomar café y comer conchitas, que eran sus favoritas.
En sus últimos años pasaba la mayoría del tiempo orando y leyendo sus libros de Novenas y viendo la Misa en televisión.También le gustaba escuchar música ranchera en su Alexa.
Nuestra madre deja un enorme dolor en nuestros corazones, y un inmenso vacío en nuestras vidas y en nuestra familia, ya que ella era el pilar mas fuerte que teníamos después del fallecimiento de nuestro padre, y con su partida ya nada volverá a ser igual.
Aunque ella ya no esté con nosotros físicamente, su esencia siempre va a vivir en nuestros corazones y siempre la recordaremos con mucho amor.
Descansa en paz madre querida, muchas gracias por tus enseñanzas, y por tanto amor que nos diste, y por las bendiciones que sabemos nos seguirás mandando desde el cielo.
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v.1.18.0