

Nacido el 20 de abril de 1950 en Caguas, Puerto Rico, Cándido creció en la tierra que lo vio formarse y a la cual permaneció siempre ligado. Allí construyó su vida, rodeado de su entorno, de sus vivencias cotidianas y de los caminos que fue trazando con el paso de los años.
Su vida fue reflejo de esfuerzo, constancia y la sencillez que caracteriza a quienes dejan huella sin necesidad de grandes palabras. En cada etapa, Cándido supo abrirse paso, dejando en quienes lo conocieron el recuerdo de su presencia, de su forma de ser y de los momentos compartidos, ya fueran simples o significativos.
Hoy su partida nos invita a detenernos y valorar la importancia de cada vida, de cada historia y de cada persona que forma parte de nuestro caminar. Porque en lo cotidiano también habita lo valioso, y en cada ser humano existe un legado digno de ser recordado.
Que su memoria permanezca viva en el corazón de quienes lo conocieron y que el recuerdo de su vida brinde consuelo en medio de su ausencia.
Descanse en paz.
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v.1.18.0