Dios vio que El estaba cansado y una cura no era posible para el Así que lo arropo con sus brazos, murmuro a su oído, y le dijo, ven conmigo. Con nuestros corazones afligidos lo vimos desapareciendo Y aunque lo amábamos demasiado fue imposible no dejarlo ir. Un corazón de oro dejo de latir Unas manos trabajadoras ahora descansan Dios rompió nuestros corazones para demostrarnos que el solo se lleva lo mejor. Vivirás Eternamente En Nuestros Corazones Descansa En Paz Papa, Abuelo, Hermano y Amigo Miguel Salazar Silva