

Con profundo respeto, recordamos la vida de Alfonso Ruiz, nacido el 30 de octubre de 1933 en México, quien falleció el 25 de febrero de 2026 a las 4:32 a. m., a los 92 años. Alfonso residía en Dallas, Texas. Fue un hombre compasivo, de gran corazón y un verdadero modelo a seguir para quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Acompañamos en el sentimiento a su familia y seres queridos ante esta pérdida.
Desde muy joven, Alfonso trabajó con empeño y determinación. Su niñez estuvo marcada por el esfuerzo: en ocasiones tuvo que pausar sus estudios para poder trabajar y ayudar, mostrando desde temprano un carácter responsable y entregado.
A lo largo de su vida, Alfonso se especializó en la construcción. Con dedicación y constancia, participó en la realización de numerosas carreteras y edificios en Dallas a través de los años, dejando una huella tangible en la ciudad y un ejemplo de trabajo honesto y perseverante.
Alfonso contrajo matrimonio con Beatriz, y juntos formaron una familia numerosa y profundamente unida. Fue un padre amoroso de siete hijos a quienes quiso inmensamente: Mario, Alfredo, Cesar, Juan Carlos, Ricardo, Oscar y Jorge. También amó y valoró a sus nueras, así como a sus nietos y bisnietos, a quienes siempre llevó en el corazón.
En lo personal, Alfonso disfrutaba del béisbol y encontraba gusto en la lectura durante sus momentos libres. Más allá de cualquier pasatiempo, su mayor compromiso fue siempre dedicar tiempo de calidad a su familia, procurando estar presente y compartir con ellos lo mejor de sí.
Su legado permanece en la vida de los suyos. Alfonso fue un modelo a seguir muy importante para su familia y, en especial, para sus hijos: trabajó para apoyar su educación y los guió para que llegaran a ser hombres buenos y completos. Su ejemplo de compasión y rectitud seguirá siendo una referencia para las generaciones que le suceden.
La familia desea expresar su sincero agradecimiento a todos los médicos, hospitales y al personal que lo cuidó y atendió diariamente con dedicación y esmero.
Alfonso será profundamente extrañado. En medio del dolor, su familia también lo recuerda por el sentido del humor que dejó como parte de su esencia, con frases que hoy resuenan con cariño, como: “Ya viejitos, ya es tarde, ya vayanse” y “Hay que matar la araña”.
Se llevará a cabo una visitación en Gonzalez Funeral Home, 3050 N STEMMONS FWY, DALLAS, TX 75247, US, el 2 de marzo de 2026, de 4:00 p. m. a 8:00 p. m.
El rosario se celebrará en Gonzalez Funeral Home, 3050 N STEMMONS FWY, DALLAS, TX 75247, US, el 2 de marzo de 2026, de 6:30 p. m. a 7:30 p. m.
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