

He grew up with his family in a home filled with love. He was shy but always gave the gift of his smile, he had words of encouragement and hope for whoever needed them and a joke to make you laugh out loud.
He graduated from Garland High School in 2013 where he made many friends. He worked at Havana where he started as porter and years later to bartender, where many people saw him grow up from a loving well-mannered boy to a respectful, humble, kind, happy and handsome man. His essence and values never changed and leave us with life lessons: loyalty, friendship and family bonding are important, respect and love to our fellow beings, as for ourselves, and that a smile doesn't cost us a thing which can change or make someone's day.
His love for animals was evident, at the age of 18 he had rescued three dogs and one cat. He passionately advocated for the humane treatment of animals and regularly spoke about the benefits of rescuing pets instead of buying them.
Many of us will miss him dearly; family, coworkers, friends. He will live through all the people that met him and we will remember his eyes full of love because his heart had no limits, his beautiful and sincere smile, by his words of encouragement that he shared when we most needed them, for his way of showing concern for everyone else, for always taking care of whoever was next to him. We are grateful to God for the great honor and privilege of granting us his presence with us all these years.
Ivan is survived by his parents, Eduardo Ortega and Virginia Montes; siblings, Jose Ortega, Cynthia Brinkley, and Geovana Brenes; and his grandmother, Ambrosia Solis.
He was laid to rest at Hillcrest-Sparkman Memorial Park after a private service with family and close friends.
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Eduardo Ivan “Pollo” Ortega falleció en el Hospital Presbiteriano el 2 de marzo en Dallas, Texas; a la edad de 21 años.
Creció al lado de su familia lleno de amor y disciplina, mostró un gran cariño por los animales y a sus 18 años ya había rescatado 3 perros y un gato. Constantemente hablaba de los beneficios de rescatar y no comprar mascotas. Solía ser tímido pero siempre regalaba su sonrisa, tenía palabras de aliento y esperanza a quien las necesitaba y alguna broma para soltar la carcajada; a el le gustaba bromear. Se graduó de la preparatoria de Garland en el 2013, donde hizo muchos amigos. Trabajo en Havana donde empezó como ayudante de cantinero y años después como cantinero, donde muchos lo vimos pasar de niño educado y cariñoso al hombre guapo, respetuoso, humilde, amable y sonriente. Su esencia y valores nunca cambiaron y nos deja enseñanzas de vida valiosas, que la lealtad, amistad y unión familiar son importantes, el respeto y amor por nuestros semejantes como a nosotros mismos, que los animales son necesarios en nuestras vidas y que sonreír no cuesta nada y puede cambiarle o alegrar el día del alguien. Muchos lo extrañaremos; familiares, amigos, compañeros de trabajo y siempre vivirá en todos aquellos que lo conocimos y recordaremos por sus ojos llenos de amor porque su corazón no conocía límites, por su hermosa y sincera sonrisa, por la palabras de ánimo que nos daba cuando nos hacían falta, por su singular manera de mostrar su preocupación por los demás, por siempre procuraba al que estaba a su lado. Damos gracias a Dios por el gran honor y privilegio que nos concedió al haberlo compartido con nosotros.
Ivan le sobreviven sus padres, Eduardo Ortega y Virginia Montes; hermanos, Jose Ortega, Cynthia Brinkley y Geovana Brenes; y su abuela, Ambrosia Solis.
El fue enterrado en el Parque Memorial de Hillcrest-Sparkman después de un servicio privado con su familia y amigos cercanos.
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v.1.18.0